El tribunal de apelaciones de París dictaminó este martes que Marine Le Pen puede, en principio, presentarse a las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027. La corte redujo su inhabilitación de cinco años a 45 meses, de los cuales 30 quedan suspendidos. Como Le Pen ya cumplió 15 meses de veto desde el fallo de primera instancia en marzo de 2025, el obstáculo electoral queda técnicamente eliminado.
Pero el relato de «victoria total» se cayó solo en cuestión de minutos.
El mismo tribunal la condenó a tres años de prisión —dos suspendidos— y uno de arresto domiciliario con grillete electrónico. Además, le impuso una multa de 100.000 euros. En la práctica, Le Pen tendría que regresar a su domicilio cada noche, con restricciones más severas los fines de semana, mientras recorre un país de más de 67 millones de habitantes para ganar la presidencia.
La jueza presidenta Michèle Agi señaló que Le Pen encabezó el desvío de 2,8 millones de euros —unos 3,2 millones de dólares— de fondos del Parlamento Europeo destinados a asistentes parlamentarios, que en cambio fueron usados para pagar personal del partido en Francia. Los once acusados, incluida la propia Le Pen y el Reagrupamiento Nacional como organización, fueron declarados culpables.
Le Pen salió del tribunal sonriente pero en silencio. Se dirigió a la sede del partido, donde la esperaba Jordan Bardella, de 30 años y actual presidente del Reagrupamiento Nacional. Antes del fallo, ella había advertido: «Si me permiten ser candidata pero me impiden hacer campaña libremente, eso no sería posible». Está previsto que ofrezca una entrevista televisiva este mismo martes para aclarar su decisión.
Si Le Pen declina, Bardella sería su sustituto natural. Algunas encuestas recientes incluso lo sitúan por delante de ella en primera vuelta, aunque carece de su experiencia en campaña presidencial.
Desde la izquierda, el fundador del Nuevo Frente Popular, François Ruffin, exigió que Le Pen se apartara de la carrera. La líder de los Ecologistas, Marine Tondelier, acusó al tribunal de haber sido demasiado blando. El presidente Emmanuel Macron, desde Siria, declinó comentar la resolución.
Un dato que la narrativa progresista prefiere ignorar: un informe de 2023 citado por Breitbart señaló que hasta uno de cada cinco eurodiputados habría infringido las mismas normas que se le aplican a Le Pen, y solo un parlamentario había enfrentado investigación antes de este caso.
Contrafuego lee el fallo así: el aparato judicial francés entregó con una mano y retuvo con la otra. Le Pen puede ser candidata, pero campaña con grillete. Es la definición exacta de una condición diseñada para complicar sin prohibir formalmente. Si la izquierda francesa celebra esto como «justicia», que explique por qué la misma vara no se aplicó a los otros cien eurodiputados que, según ese informe, hicieron lo mismo. La doble vara no es una metáfora: aquí tiene nombre, fecha y sentencia.



