El déficit comercial de bienes de Estados Unidos con México alcanzó 155 mil 871 millones de dólares entre enero y agosto de 2026, informó la Oficina del Censo del Departamento de Comercio estadounidense. La cifra fue 27 mil 294 millones de dólares mayor que la del mismo lapso de 2025, un alza de 21.2 por ciento.
Ese aumento ocurrió pese a la política proteccionista de Donald Trump. La Casa Blanca impuso, bajo la Sección 232 de su ley comercial, aranceles de 25 por ciento a las importaciones de vehículos y autopartes, y de 50 por ciento a las de acero y aluminio provenientes de México.
Con ese saldo, México quedó como el segundo mayor desequilibrio comercial de Estados Unidos, solo detrás de Vietnam, que registró un déficit de 163 mil 904 millones de dólares. Después aparecen Taiwán, con 147 mil 665 millones, y China, con 109 mil 621 millones.
La comparación también muestra un cambio en el mapa comercial de Washington. El déficit con China cayó en 36 mil 309 millones de dólares respecto al mismo periodo de 2025, mientras que el de Vietnam subió en 50 mil 850 millones de un año a otro. Algunos expertos citados en la nota advierten que ese giro no significa que México haya pasado a ser uno de los principales problemas comerciales de Estados Unidos, sino que parte del comercio chino se está trasladando a Vietnam.
En paralelo, México siguió vendiendo más a Estados Unidos. Entre enero y agosto, sus exportaciones al mercado estadounidense sumaron 419 mil 344 millones de dólares, un incremento de 18.3 por ciento frente al mismo periodo de 2025. Con ello, México se mantuvo como principal proveedor de Estados Unidos, por encima de Canadá y Taiwán.
Las ventas estadounidenses hacia México también crecieron. Estados Unidos exportó a México 263 mil 473 millones de dólares, 16.6 por ciento más que en el mismo periodo de 2025. México, a su vez, siguió como principal destino de los productos estadounidenses, por encima de Canadá y Países Bajos.
La administración Trump, sin embargo, mira menos quién compra más y más quién le genera el mayor déficit. Por eso, el foco de la Oficina del Representante Comercial estará en contener el hueco creciente con México y en «proteger» a las industrias estadounidenses.
Que no te lo cuenten: cuando la burocracia de Washington decide que el déficit es el enemigo, la factura cae sobre el comercio, la inversión y la certidumbre. Otra vez la doble vara. Se celebra la integración cuando conviene y se castiga cuando los números no favorecen a la Casa Blanca.
Para México, el mensaje es incómodo pero inequívoco: la relación comercial más intensa de su economía quedó atrapada en la lógica arancelaria de Trump. Si la administración insiste en que los aranceles son la herramienta para corregir el déficit, la eliminación de las sanciones impuestas bajo la Sección 232 será una batalla cuesta arriba.


