Donald Trump no habla para la galería. En una breve entrevista con Axios, el presidente declaró: «Estoy considerando un ataque masivo. Más grande que nunca. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos todos preparados». La advertencia llega en plena escalada entre Washington y Teherán, agravada por nuevos ataques de los rebeldes hutíes en el Mar Rojo que Washington atribuye a Irán.
Sobre Israel, Trump fue directo: si se lo pidiera, el país se uniría «en dos minutos». Y remató con una frase que resume su doctrina: «No necesito a nadie». Según dos funcionarios anónimos citados por Axios, por el momento no se han impartido órdenes nuevas al Ejército.
El contexto importa. La tensión en torno al estrecho de Ormuz —ruta energética clave— empujó el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. Los mercados europeos cerraron en rojo: Milán cayó un 2,80%. Wall Street tampoco escapó: el Nasdaq retrocedió un 2%.
Mientras tanto, el Congreso movió ficha. La Cámara de Representantes aprobó este jueves, por 214 votos a favor y 208 en contra, una resolución que busca limitar la capacidad del presidente para emplear las Fuerzas Armadas contra Irán sin autorización expresa del legislativo. Cuatro republicanos se sumaron a la bancada demócrata para sacarla adelante.
La representante Pramila Jayapal, que encabezó la iniciativa, afirmó que la guerra no ha tenido «ninguna misión clara, ninguna estrategia, ningún objetivo final». El senador demócrata Chris Van Hollen añadió que «es una guerra muy impopular» y reclamó «rendición de cuentas».
La Casa Blanca respondió con una declaración de política: las resoluciones «no tienen fuerza de ley» y el presidente «tiene la autoridad constitucional para defender a Estados Unidos del peligro que representa el régimen iraní», incluyendo la capacidad de actuar para garantizar que Teherán «nunca obtenga un arma nuclear».
Trump, por su parte, ha insistido en que los ataques continuos contra Irán no significan «un regreso a la guerra ni una acción a largo plazo». Tras una votación anterior en la Cámara a principios de junio, calificó ese proceso de «antipatriótico» e «insignificante» en redes sociales.
La lectura de Contrafuego. Una resolución sin fuerza de ley es, en términos prácticos, un comunicado de prensa con sello oficial. El Congreso puede enviar señales; el Ejecutivo ejecuta. Lo que sí tiene fuerza real es el precio del barril a 100 dólares: esa es la factura concreta que llega a los ciudadanos cuando la estabilidad en el estrecho de Ormuz se tambalea. El debate legítimo sobre los límites constitucionales del poder de guerra no debería confundirse con la ausencia de una respuesta alternativa: ninguno de los legisladores que votaron la resolución ha explicado qué harían con un régimen que, según Washington, financia a los hutíes y persigue armamento nuclear. Esa pregunta sigue sin respuesta en el Capitolio.



