Donald Trump usó una alocución en horario estelar el jueves para volver a cuestionar la integridad electoral de 2020. Lo hizo sin presentar evidencia de que votos hayan sido manipulados. Así lo documentan las fuentes consultadas por este medio.
NBC y ABC no interrumpieron su programación. NBC transmitió un capítulo de su serie de naturaleza The Americas. ABC emitió un episodio nuevo del concurso Press Your Luck. CNN tampoco llevó el discurso en vivo. CBS sí lo transmitió, pero con un segmento especial conducido por Tony Dokoupil y con advertencias explícitas sobre las afirmaciones previas de Trump respecto a 2020.
Durante el discurso, Trump señaló la ausencia de las cadenas. Las acusó de participar en «un complot». Dijo que «saben lo corrupto que es el sistema y no quieren revelarlo». Luego calificó la negativa de NBC y ABC como un acto de «fraude» y exigió la revocación de sus licencias. No presentó evidencia que respaldara ninguna de esas afirmaciones.
Fox News transmitió el discurso completo. Aun así, un conductor de esa cadena aclaró al aire: «escuchamos al presidente hacer afirmaciones sobre que las máquinas de votación electrónica son vulnerables. Fox News no ha visto la evidencia todavía y no está en posición de evaluar la precisión de esas afirmaciones».
Expertos en seguridad electoral señalan que el sistema descentralizado de Estados Unidos —con más de 10.000 jurisdicciones distintas— es una fortaleza estructural contra el fraude masivo. Auditorías repetidas, muchas conducidas por republicanos, incluido el entonces fiscal general de Trump, no encontraron fraude significativo en 2020. Ninguna inteligencia creíble ha mostrado que el conteo de votos fue manipulado por actores extranjeros.
Notablemente, el presupuesto de Trump propone un recorte de 707 millones de dólares a la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura, el organismo encargado de proteger los sistemas electorales de ciberataques extranjeros. El número aparece en las fuentes. No es interpretación: es la propuesta presupuestaria del propio gobierno.
Que no te lo cuenten. El presidente que exige «elecciones limpias» recorta el presupuesto del único organismo federal dedicado a defenderlas. Eso no es coherencia: es política de comunicación disfrazada de cruzada cívica. Las cadenas que no transmitieron el discurso pueden discutirse. Pero la pregunta real no es quién lo transmitió. La pregunta es qué evidencia nueva aportó. La respuesta, según las propias fuentes del gobierno, es ninguna.



