Donald Trump celebró en la Casa Blanca la inscripción automática de millones de niños en las Trump Accounts, las cuentas de ahorro e inversión creadas bajo la ley fiscal aprobada el año pasado.
El Departamento del Tesoro anunció la semana pasada que todo menor elegible de menos de 18 años con un número de Seguro Social válido ya tiene una cuenta, lo que eleva el total a aproximadamente 70 millones, según la Casa Blanca.
Trump dijo que, si todo sale bien, los niños terminarán «bastante ricos» cuando cumplan 18 años y después 21. También aseguró que «este dinero es el futuro de su hijo».
Pero la inscripción automática no significa control inmediato. Los padres o tutores todavía deben reclamar la cuenta para administrarla y para empezar a recibir contribuciones. La fuente de esos fondos no es solo pública: el gobierno aporta una contribución única de $1,000 a ciertos titulares, mientras que donantes privados pueden sumar recursos.
Trump agradeció a Michael y Susan Dell por donar aproximadamente $6.25 mil millones a las Trump Accounts, dinero suficiente para entregar $250 a 25 millones de titulares. Michael Dell dijo que esos fondos serían depositados al final de la semana. Susan Dell pidió a padres y abuelos que reclamen la cuenta de sus hijos.
Según la Casa Blanca, cerca del 80% de las Trump Accounts está vinculado a familias que ganan menos de $200,000 al año. La misma fuente dijo que la inscripción automática también amplía el acceso a aportes filantrópicos para ayudar a despegar el ahorro infantil.
Las cuentas están estructuradas como IRA, pero con restricciones especiales, incluida la prohibición de retiros hasta los 18 años. El límite normal de contribución es de $5,000 por año para 2026 y 2027, con ajustes por inflación después. Familiares y amigos pueden aportar hasta $5,000 al año, y los empleadores hasta $2,500.
Trump también dijo que más de 70 empresas acordaron contribuir a las cuentas de los hijos de sus empleados, entre ellas Uber, Intel, Nvidia y Steak n’ Shake.
En lo político, el programa tiene una lectura clara: menos discurso de burocracia y más capitalización temprana para las familias. Si el dinero privado y el ahorro disciplinado reemplazan parte de la dependencia del aparato estatal, mejor para el contribuyente y mejor para el mérito.
Pero también queda una pregunta de fondo: ¿cuántos programas públicos logran sumar inversión real y cuántos terminan como puro gesto? Aquí al menos hay una lógica de propiedad, incentivo y ahorro. Que no te lo cuenten.


