La residencia permanente en Estados Unidos por vía laboral podría volverse más difícil de alcanzar. La administración Trump anunció su intención de «modernizar» el Program Electronic Review Management, conocido como PERM. Es el mecanismo que usan las empresas para demostrar que no encontraron un ciudadano o residente disponible antes de contratar a un extranjero.
El sistema lo administra el Departamento de Trabajo. No ha sido actualizado desde 2004. Eso, según el Gobierno estadounidense, lo dejó rezagado frente a las formas de contratación actuales.
Hoy el proceso ya es largo. Una empresa debe solicitar el salario prevaleciente del cargo, publicar ofertas por distintos canales, analizar candidatos y justificar por qué los estadounidenses no calificaban. Solo entonces puede presentar la petición migratoria. La reforma buscaría hacer ese camino todavía más exigente.
Abogados especializados advierten que los cambios podrían traducirse en más controles, más documentos y procesos de reclutamiento más estrictos. Muchas empresas enfrentarían mayores costos. Algunas podrían simplemente desistir de patrocinar trabajadores extranjeros.
El Gobierno también citó investigaciones por presuntos fraudes. Según las fuentes, algunas compañías habrían manipulado procesos de contratación para favorecer a extranjeros sobre trabajadores locales. Eso refuerza la presión política detrás de la reforma.
La medida no apunta específicamente a Colombia. Pero sí afectaría a miles de profesionales colombianos. Muchos trabajan hoy con visas temporales, como la H-1B, y esperan convertir ese estatus en residencia permanente mediante el patrocinio de su empleador. Si el proceso se encarece o se alarga, esa ruta se cierra en la práctica.
Por ahora, la reforma es solo una intención declarada. El Departamento de Trabajo aún debe publicar el borrador oficial, abrir un período de comentarios públicos y completar el proceso regulatorio antes de que cualquier regla entre en vigor. La incertidumbre, según los propios expertos citados, es todavía grande.
Que no te lo cuenten. Lo que está en juego aquí no es solo burocracia migratoria. Es el principio de que una empresa libre debe poder contratar al mejor candidato disponible, sin importar su pasaporte. La reforma de Trump prioriza al trabajador local, lo cual tiene una lógica política comprensible. Pero más trámites, más auditorías y más costos para el empleador no producen mejores empleos para nadie. Producen menos contrataciones, puntos. El relato de que endurecer el proceso protege al trabajador americano ya se probó antes. El resultado fue más papeleo y las mismas vacantes sin cubrir.



