El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no reembolsará a los contribuyentes el dinero de los anuncios políticos que ya se emitieron, informó la Casa Blanca el martes. El giro llega después de una ola de críticas bipartidistas por el uso de millones de dólares de fondos públicos en esos videos.
Trump había dicho el lunes que él y su campaña pagarían los avisos televisivos que lo promocionan antes de las reñidas elecciones legislativas de noviembre. En Truth Social escribió: «He decidido (…) pagarlos yo mismo, y con el dinero que he recaudado para MAGA Inc.», en referencia a su comité de acción política.
Pero la Casa Blanca aclaró a la AFP que esa publicación «no se refería a un reembolso» a los contribuyentes. Y el propio Trump después pareció dejar el asunto abierto. Cuando le preguntaron si devolvería los costos, respondió: «Los anuncios eran muy buenos. Eran una promoción para el país, algo que ya habían hecho muchos presidentes antes. Así que lo decidiremos».
Medios estadounidenses informaron que el gobierno utilizó 20 millones de dólares, procedentes de fondos del Departamento de Seguridad Nacional, para pagar estos avisos. También señalaron que uno de ellos parecía casi idéntico a una propaganda a favor de Trump difundida durante su campaña presidencial de 2024. En el anuncio, Trump advierte de una «batalla final» mientras aparece el mensaje: «Pagado por el Gobierno de Estados Unidos».
La Casa Blanca defendió la semana pasada el uso de fondos públicos y sostuvo que los anuncios eran mensajes de servicio público. Del otro lado, la oposición demócrata los calificó de «ilegales» y de «propaganda», mientras algunos altos cargos republicanos también expresaron reservas.
Que no te lo cuenten: aquí el punto no es solo un spot. Es el uso de dinero de los contribuyentes para empujar una narrativa política con apariencia institucional. Cuando el Estado termina pagando promoción electoral, la frontera entre gobierno y campaña se vuelve un chiste.
Trump intenta acomodar el golpe con una promesa parcial, pero la respuesta sigue siendo ambigua. Otra vez la doble vara: primero se usa el aparato público, después se dice que todo fue un malentendido. Para el contribuyente, el daño ya está hecho.


