Donald Trump publicó un mensaje por Columbus Day en Truth Social y apuntó contra los «Dumocrats», además de culpar a la izquierda por la campaña para derribar estatuas de Cristóbal Colón.
En su mensaje, Trump escribió: «HAPPY COLUMBUS DAY TO ALL, in particular our great Italian American Community which was forced to suffer as the Radical Left Dumocrats, Socialists, and Communists rampaged through our cities and towns ripping down almost all of the beautiful statues of Christopher Columbus». También afirmó: «Well, those days of plunder are over, and the statues are back, more magnificent than ever».
Trump sostuvo que ese día es importante para la comunidad italoamericana y para Italia. Además, en septiembre anunció la colocación de una estatua de Colón frente al Eisenhower Executive Office Building, junto a la Casa Blanca. En esa publicación dijo que lo hizo «in Honor of the Italian American Community».
No es la primera vez que Trump defiende a Colón. En 2018 publicó que «Christopher Columbus’s spirit of determination & adventure has provided inspiration to generations of Americans» y llamó a honrar sus logros como navegante. También pidió que la bandera de Estados Unidos se izara en los edificios públicos ese día.
En varios estados, la presión de la izquierda llevó a que Columbus Day fuera renombrado o combinado con Indigenous Peoples’ Day.
Aquí hay una pelea de fondo que importa. La burocracia cultural de la izquierda quiso convertir la historia en un campo de demolición. Trump respondió con un gesto político simple y claro: recuperar símbolos, frenar la lógica de la destrucción y devolver espacio público a una memoria nacional que no pide permiso para existir.
Que no te lo cuenten. El debate no es solo sobre una estatua. Es sobre quién manda en la plaza pública: el ciudadano común o el aparato activista que pretende reescribirlo todo a golpe de presión ideológica. Otra vez la doble vara. Cuando derriban monumentos, lo llaman justicia; cuando se restauran, lo llaman provocación.


