Donald Trump afirmó que las autoridades federales «están mirando» al otro Dan Sullivan, un candidato independiente en la boleta de Alaska que comparte nombre con el senador republicano Dan Sullivan.
Tras un mitin de campaña en Alaska, Trump dijo a Fox News que la presencia del segundo Sullivan es «una desgracia» y «otro engaño de los demócratas» para restarle votos al candidato republicano.
«Estamos mirando —no puedo decir federal, pero estamos mirando eso—. Es una desgracia. Tenemos, yo lo llamo el verdadero Dan Sullivan, un gran senador de Alaska. Y en la carrera pusieron a alguien llamado Dan Sullivan que no sabe nada de política», dijo Trump.
El presidente agregó que el nombre del aspirante independiente «resulta ser Dan Sullivan» y sostuvo que incluso habrían querido cambiar su inicial del segundo nombre para que coincidiera exactamente.
Fox News y The New York Post señalan que el segundo Sullivan llegó a la boleta tras quedar entre los primeros cuatro en la primaria no partidista del 18 de agosto. The New York Post también reportó que Republicanos lo acusan de una campaña simulada para confundir votantes y desviar apoyo del senador en la elección del 3 de noviembre.
Según The New York Post, un grupo de vigilancia llamado Americans for Public Trust acusó a Dan J. Sullivan de coordinarse ilegalmente con la 907 Initiative, una organización de tendencia liberal que gastó alrededor de $1.5 millones en anuncios contra Dan S. Sullivan. De ese monto, unos $575,000 habrían salido en los últimos 90 días de la primaria.
La 907 Initiative negó haber actuado mal y rechazó los señalamientos de vínculos financieros con Amber Lee. Por su parte, la oficina electoral de Alaska sacó a Dan J. Sullivan de la boleta en junio, pero la Corte Suprema estatal lo restituyó días después.
Trump también intervino en la contienda por la gobernación. Respaldó a Bernadette Wilson y pidió a Dave Bronson que se retire, al afirmar que quedó detrás de Wilson en la primaria y que no le gustan las probabilidades de tener «tres republicanos contra un demócrata».
Más allá del ruido electoral, el caso expone una falla básica del sistema: cuando la boleta permite confusión, el votante paga el costo. No hay libre elección real si el aparato político tolera maniobras para emborronar nombres, dividir apoyos o forzar a la gente a votar a ciegas.
Y también deja otra lección incómoda para la casta: en vez de competir con ideas, algunos prefieren jugar con la burocracia electoral y con la ingeniería del voto. Que no te lo cuenten. El relato se cayó solo.



