Donald Trump dijo que está pensando en formar un comité para vigilar la inteligencia artificial. Habló con reporteros después de almorzar con ejecutivos de tecnología, funcionarios de la administración y el presidente de la Cámara, Mike Johnson.
«Va a haber un enorme aspecto de autorregulación» respecto a la IA, dijo Trump. «También estamos pensando en formar una especie de comité donde pongamos quizá 10 personas en ese comité. Podría ser de ese grupo, para que el comité pueda vigilar toda la empresa».
Trump ya había pedido crear una «AI Force». Dijo que está «muy cerca» de decidir un zar de IA y que anunciará al candidato en los próximos tres o cuatro días.
Johnson dijo que los ejecutivos de IA firmaron un «acuerdo» sobre estándares de IA en la reunión. En la versión difundida por la Casa Blanca y reproducida por los medios, el pacto es voluntario y habla de «controles internos robustos», auditorías internas y externas, y de un comité independiente del consejo de administración para supervisar informes y resolver problemas.
Meta CEO Mark Zuckerberg dijo que la meta es «dar al pueblo estadounidense y a nuestros clientes confianza de que la tecnología funciona de la manera en que la pretendemos». También afirmó que las compañías acordaron un conjunto de principios y compromisos sobre controles internos, detección de fallas, auditores externos y revisión independiente por parte de los consejos.
Trump también dijo que los líderes tecnológicos firmaron algo «moralmente vinculante». Al mismo tiempo, reconoció que el acuerdo no es vinculante y lo comparó con una constitución. Washington Examiner informó que Trump describió el documento como una «constitución» en la práctica.
El punto de fondo es simple. Cuando el poder político y las grandes tecnológicas se sientan a diseñar reglas entre ellos, el ciudadano común queda mirando desde afuera. Que no te lo cuenten: lo que aquí se vende como prudencia también es una señal de cuánto quiere crecer la burocracia sobre una industria clave.
Otra vez la doble vara. Si la IA necesita supervisión, entonces el debate serio debe ser sobre responsabilidad real, no sobre pactos voluntarios con aire de ceremonia. El mercado puede innovar. El Estado, en cambio, suele llegar tarde y con más capas de control. El relato se cayó solo.



