Donald Trump suspendió los bombardeos contra Irán este fin de semana. La pausa llegó tras casi dos semanas de ataques diarios que comenzaron el 28 de febrero.
Según The New York Times, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, advirtió directamente al presidente. El mensaje era claro: reescalar el conflicto dejaría al Ejército sin interceptores de misiles y sin otras defensas críticas.
CNN añadió que el vicepresidente J.D. Vance compartió esas mismas alertas en una reunión de gabinete convocada en la Casa Blanca el viernes pasado. Ese mismo día, Trump había expresado que sopesaba un «ataque masivo» contra Irán. Al mismo tiempo, aseguró que funcionarios estadounidenses negocian con los iraníes.
Axios reportó el sábado que el mandatario ordenó a las Fuerzas Armadas no ejecutar nuevos ataques el viernes. El motivo declarado: «dar mayor espacio a la diplomacia».
En las últimas dos noches, el Ejército estadounidense no ha reportado ningún ataque nuevo.
El embajador de Estados Unidos en la ONU, Mike Waltz, salió al paso este domingo. «El presidente tiene todas las opciones sobre la mesa», afirmó en NBC. Waltz rechazó con dureza las filtraciones sobre supuesto racionamiento de armas en el Pentágono. «El Ejército de Estados Unidos cuenta con todo lo necesario para ejecutar esta campaña con la eficacia necesaria», sostuvo. Y agregó: «Las personas que están filtrando esta tontería merecen estar en la cárcel».
La pausa se produce después de que Trump diera por terminado el memorando de entendimiento que él mismo firmó en junio para detener las agresiones.
---
Que no te lo cuenten. Lo que está sobre la mesa no es solo diplomacia. Es la pregunta que toda potencia debe responder antes de entrar en un conflicto prolongado: ¿tienes los recursos para sostenerlo?
La advertencia del general Caine no es un detalle menor. Es la lógica de la disuasión funcionando desde adentro. Un Ejército sin interceptores de misiles no es un Ejército que disuade. Es un blanco. Trump escuchó a sus militares. Eso es exactamente lo que debe hacer un comandante en jefe. El relato de la «guerra infinita» choca, una vez más, con la realidad de los inventarios y los costos reales para el contribuyente estadounidense.



