El Pentágono interrumpió sus operaciones de bombardeo el viernes por la noche. Fueron 13 noches consecutivas de ataques contra objetivos iraníes. Luego, nada el sábado. Nada el domingo.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, lo confirmó en Fox News Sunday: Trump le está dando «un poco de margen» a las conversaciones diplomáticas. En una entrevista separada en NBC, Waltz precisó que los esfuerzos se intensificaron «particularmente en los últimos días». Las conversaciones, dijo, «están ocurriendo en todos los niveles, desde el aspecto más técnico hasta las más altas esferas».
La señal de Teherán llegó rápido. Un alto funcionario iraní declaró a Reuters que Irán detendrá sus ataques mientras Washington mantenga la pausa. La lógica iraní es simple: responden si los atacan. Si no hay ataque, no hay represalia. Eso no es un acuerdo. Es una tregua de facto.
El mismo funcionario advirtió que existe escepticismo dentro del gobierno iraní sobre las intenciones de Estados Unidos. No confían. Pero tampoco disparan.
En paralelo, una delegación de Omán visitó Teherán durante el fin de semana. Dos días de conversaciones. El resultado: avances en los mecanismos para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz. Esa ruta mueve una porción crítica del comercio mundial de petróleo y gas. El canciller iraní Abbas Araghchi también habló por teléfono con su par ruso Serguéi Lavrov para discutir los últimos desarrollos regionales, según medios estatales iraníes.
Waltz rechazó cualquier lectura de debilidad militar. «No solo tenemos lo que necesitamos en el teatro de operaciones, sino que están llegando más recursos», afirmó en CBS. El ejército permanece, en sus palabras, «cargado y listo». Trump, agregó, mantiene «todas las opciones sobre la mesa».
Desde Israel, Netanyahu lanzó su propia advertencia. Cualquier ataque directo o a través de aliados regionales sería, dijo, un «error terrible» que generaría una respuesta israelí «muy, muy contundente».
Esto es lo que la Casa Blanca llama diplomacia con respaldo de fuerza. Trump mostró 13 noches de capacidad destructiva. Luego detuvo el reloj. La pregunta no es si Irán quiere negociar: es si tiene otra salida real. El estrecho de Ormuz no es un símbolo. Es la yugular del mercado energético global. Quien controle esa conversación controla mucho más que un acuerdo nuclear. Contrafuego lo seguirá de cerca. Que no te lo cuenten.



