Donald Trump indultó el martes a dos mecánicos diésel de Alaska durante un mitin en Wasilla, mientras defendía su agenda de energía para el estado.
Trump identificó a Zachary Czubak y Patrick Fleming, copropietarios de un taller de reparación en Anchorage, y firmó los documentos de clemencia frente al público. También mencionó un perdón previo para Mackenzie «Mac» Spurlock, otro propietario de taller en Wasilla.
Los dos mecánicos se habían declarado culpables en 2022 de conspiración para violar la Clean Air Act. Según el Departamento de Justicia de la era Biden, junto con un tercer copropietario retiraron equipos de control de emisiones exigidos por ley y manipularon dispositivos de monitoreo en al menos 37 vehículos diésel entre julio de 2019 y septiembre de 2020. Los fiscales federales dijeron entonces que el taller cobró aproximadamente $100,000 por esas modificaciones.
Trump defendió a los hombres y sostuvo que sus trabajos ayudaban a mantener los camiones operando en el frío extremo de Alaska. Uno de los beneficiados agradeció el indulto desde el escenario y dijo que la persecución «destruyó» amistades y familias.
El gesto llegó en medio de anuncios de mayor peso económico. Trump y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, dijeron a la audiencia que Taiwán ha comprometido inversión y compras equivalentes al 30% del gas natural producido en un proyecto de gasoducto en Alaska. Trump afirmó además que Taiwán invertirá $4.4 mil millones en el proyecto, por encima de los $50 mil millones ya comprometidos por Corea del Sur.
Lutnick remató desde el escenario que se trabajó toda la semana con el gobierno taiwanés para cerrar ese acuerdo. Trump también presentó el gasoducto como parte de una ofensiva más amplia sobre energía, infraestructura y seguridad nacional en Alaska.
La foto política es clara. Trump usa la Casa Blanca como palanca para premiar a aliados, castigar la burocracia regulatoria y vender obras energéticas como motor de soberanía económica. Que no te lo cuenten.
Otra vez la doble vara: donde el aparato estatal ve una violación ambiental, la Casa Blanca ve trabajo, producción y dinero entrando. El debate de fondo no es solo sobre dos mecánicos. Es sobre quién manda más en la vida económica: la libre empresa o la maraña regulatoria que termina frenando a quienes producen.



