La Casa Blanca anunció este jueves un arancel del 15% al polisilicio. También fijó precios mínimos de importación para todos sus derivados. La medida se ampara en el artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. El argumento oficial es seguridad nacional y viabilidad económica.
El polisilicio es la materia prima de los semiconductores y los paneles solares. Es el punto de partida de toda la cadena: de ahí salen las obleas, luego las células y finalmente los módulos. Quien controla el polisilicio, controla la industria. Hoy, ese control lo tiene China.
La proclamación presidencial lo dice sin rodeos. «El plan de acción contribuirá a garantizar la viabilidad comercial de la producción estadounidense de polisilicio, necesaria para satisfacer las necesidades económicas y de seguridad nacional de Estados Unidos», señala el documento.
Estados Unidos tiene hoy solo dos plantas productoras. Una es de Hemlock Semiconductor, empresa conjunta entre Corning y la japonesa Shin-Etsu Handotai, ubicada en Michigan. La otra es de Wacker Chemie, en Tennessee. Dos plantas para toda la demanda de una economía de 330 millones de personas.
Los precios mínimos quedaron fijados con precisión. El polisilicio en bruto: 21 dólares por kilogramo. Lingotes y obleas: 100 dólares por kilogramo. Células solares: 0,22 dólares por vatio. Módulos o paneles: 0,38 dólares por vatio.
La industria respondió con respaldo inmediato. Corning dijo que la medida «fomenta la inversión continua en la capacidad de producción estadounidense». T1 Energy la llamó «una victoria decisiva para la manufactura avanzada». La empresa destina 510 millones de dólares a construir una fábrica de células solares en Texas. First Solar y Qcells también celebraron el anuncio.
Wacker fue más cauta. Dijo que analiza el alcance antes de evaluar efectos. Agradeció «el continuo compromiso de la Administración», pero no comprometió números.
El sector de semiconductores también sale ganando. Según la Asociación de la Industria de Semiconductores, los fabricantes de chips representan el 2,4% de la demanda mundial de polisilicio. Más producción nacional de paneles significa más polisilicio disponible para los chips.
Las medidas entran en vigor el 4 de diciembre.
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Esto es lo que se ve cuando un gobierno decide que hay industrias que no puede perder. No es un capricho proteccionista. Es una respuesta directa a años de dumping chino, subsidios estatales encubiertos y triangulación de exportaciones para evadir aranceles previos. El relato de que el libre mercado global funcionaba igual para todos se cayó solo. China nunca jugó con esas reglas.
La pregunta no es si el arancel es perfecto. La pregunta es si Estados Unidos puede permitirse depender de Beijing para fabricar chips y paneles. La respuesta de Trump es clara. Que no te la cuenten de otra manera.



