Donald Trump subió la presión. Lo hizo en un mitin en Georgia y con nombre y apellido: John Thune, líder republicano del Senado.
«Tenemos que aprobar la SAVE America Act para defender las elecciones americanas», dijo Trump ante sus seguidores. «Es como si el Senado fuera el lugar al que mandas las cosas cuando quieres que mueran.» Luego fue directo: «¡Llámen a John Thune y díganle que apruebe esto!»
No es solo el presidente. Representantes republicanos que han votado la ley una y otra vez también estallan. El congresista Andy Ogles fue claro: «Si Thune no quiere poner la SAVE America Act en el piso del Senado, debería hacerse a un lado».
La Cámara ya aprobó una tercera versión del proyecto. Esta vez llegó adjunta a la Stop Insider Trading Act, una ley que prohíbe a miembros del Congreso comprar y vender acciones. El resultado fue 232 votos a favor y 198 en contra. Trece demócratas se sumaron a los republicanos. Fue, según Politico, el primer proyecto de prohibición de trading parlamentario en llegar al piso de la Cámara.
Los demócratas se opusieron igual. No por el veto al trading: por la SAVE Act incluida. El representante Joseph Morelle lo resumió sin rodeos: «Los republicanos corrompieron su supuesto proyecto con un pedazo en descomposición de la SAVE America Act».
El contexto tiene peso. Nueva Jersey acaba de admitir que un «error de software» registró para votar a unas 6.600 personas no ciudadanas. La gobernadora demócrata Mikie Sherrill lo confirmó: el sistema de la Comisión de Vehículos Motorizados los inscribió aunque ellos mismos marcaron «no» cuando se les preguntó si eran ciudadanos. Ocurrió entre junio de 2023 y junio de 2024. Harmeet Dhillon, fiscal general adjunta para Derechos Civiles, fue directa: «La gente necesita ver las consecuencias de votar cuando no está autorizada a hacerlo».
Trump también renovó su llamado a eliminar el filibuster. Su argumento es simple: los demócratas lo harán en cuanto puedan. Y si lo hacen, agregó, Puerto Rico y D.C. se convierten en estados, cuatro senadores más, cuarenta votos electorales más.
El proyecto pasa ahora al Senado. Su futuro es incierto.
Aquí está la clave: la burocracia legislativa sirve de escudo. Cada día que Thune no mueve la ley es un día en que el sistema de registro sigue sin blindaje federal. Nueva Jersey no es un caso aislado. Es una señal. El aparato estatal falló, lo admitió la propia gobernadora demócrata, y aun así el Senado no actúa. Que no te lo cuenten.



