Donald Trump prometió entregar 5.000 dólares a cada ciudadano adulto de Estados Unidos si el Partido Republicano gana la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
El presidente presentó la idea como un «dividendo Trump» y dijo que solo podría concretarse con mayoría republicana en el Congreso. También vinculó la propuesta a los ingresos por aranceles y a las inversiones que, según afirmó, recibió la economía estadounidense durante los últimos 15 meses.
Trump sostuvo que el plan costaría cerca de 1 billón de dólares. Associated Press, citada en la cobertura, situó el gasto en torno a 1,2 billones, a partir de una población adulta de aproximadamente 240 millones de personas. Esa cifra equivale a más de la mitad del déficit presupuestario anual estadounidense, que AP ubicó cerca de 1,8 billones.
La iniciativa requeriría una ley del Congreso. La Constitución estadounidense reserva a los legisladores la potestad de autorizar el gasto federal, por lo que el presidente no podría disponer por sí solo de transferencias de esa magnitud. Mike Johnson ya había señalado que la propuesta necesitaría aprobación parlamentaria.
Como respaldo, Trump recordó el pago único de 1.776 dólares a alrededor de 1,45 millones de integrantes de las Fuerzas Armadas, anunciado en diciembre de 2025 bajo el nombre de «Warrior Dividend». El Departamento de Defensa informó entonces que los fondos provenían de recursos aprobados por el Congreso dentro de la ley presupuestaria conocida como «One Big Beautiful Bill».
En su video, el mandatario también volvió a cargar contra el Partido Demócrata. Sostuvo que una victoria de esa bancada implicaría subas de impuestos y una depresión económica comparable a la de 1929. Además, dijo que no habría regreso a las «fronteras abiertas» y cuestionó las propuestas demócratas sobre identidad de género.
Trump pidió a sus simpatizantes que salgan a votar, incluso por correo o en forma anticipada, y les sugirió que actúen como si él figurara en la boleta para impulsar a los candidatos republicanos al Congreso. También afirmó que cuando participa como candidato el Partido Republicano obtiene «un 45% más de votos».
Otra vez la doble vara: el presidente vende un cheque gigantesco como si fuera un premio financiado por magia arancelaria, pero la realidad pasa por el Congreso y por dinero de los contribuyentes. No es solo una promesa electoral; es la tentación de convertir el presupuesto federal en caja de campaña.
Que no te lo cuenten. Si la propuesta prosperara, el costo sería monumental y el precedente, peor: más gasto, más dependencia y más poder discrecional para la burocracia de Washington. En esta elección no solo se discute quién gana el Congreso; también quién frena la factura.



