Donald Trump insistió en su promesa de entregar «cheques» de 5 mil dólares a todo estadounidense adulto si los republicanos ganan en las elecciones legislativas de noviembre. Al mismo tiempo, anunció un subsidio de 100 dólares a 20 millones de jubilados provenientes de un fondo para el seguro de salud del Medicare.
En videos publicados en Truth Social, Trump pidió a los votantes acudir a las urnas el 3 de noviembre. Dio por hecho que él estaba en papeleta, aunque esos comicios decidirán el control de las mayorías en el Congreso.
«Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado voy a dar a cada ciudadano adulto 5 mil dólares», dijo. También afirmó que «los republicanos pueden hacerlo y los demócratas, no», porque, según él, están consiguiendo «un volumen masivo de dinero a través de los aranceles» y «un éxito económico que marca récords».
Trump reconoció que el costo del pago rondará el billón de dólares, como estiman los expertos. Admitió además que eso aumentaría el déficit de Estados Unidos. Para el presidente, ese gasto se compensaría con promesas de inversión en el país que él calcula en «21 billones de dólares».
Pero ni las cifras de la Casa Blanca ni los anuncios del sector privado o de gobiernos extranjeros prueban esa cifra de inversión. El monto, además, equivaldría a dos tercios de todo el Producto Interior Bruto anual de Estados Unidos.
La otra medida anunciada este sábado fue la entrega de un subsidio de 100 dólares a 20 millones de jubilados estadounidenses para pagar la cobertura de Medicare Part B, que incluye visitas al médico y análisis, y cuesta 202 dólares mensuales. Los fondos provendrán de 2 mil millones del Medicare Improvement Fund, establecido en 2008 para proteger la cobertura del plan sanitario para jubilados y personas con discapacidad.
Estos anuncios llegan a un mes de los comicios legislativos de noviembre. Las encuestas pronostican una gran derrota republicana y la posibilidad de perder el control de las dos cámaras del Congreso.
Trump dijo además que, si pierden las legislativas, los demócratas tratarán de aprobar un juicio político para sacarlo del poder. Asesores del presidente consideran que él y su entorno serán sometidos a investigaciones por posible corrupción.
Que no te lo cuenten. Aquí no hay magia fiscal, hay dinero de los contribuyentes y una factura que puede terminar en déficit más alto. Otra vez la doble vara: el Estado reparte, promete y presume, pero nunca explica con claridad quién paga la cuenta.
El fondo de la discusión es simple. Cuando la burocracia convierte la política en subsidio y cheque electoral, el ciudadano deja de ser libre para convertirse en fuente de financiamiento. Y cuando las cifras no cierran, el relato se cae solo.


