Pete Hegseth sigue en pie. A pesar de un reporte del Washington Post que aseguraba que el presidente Trump lo confrontó durante una reunión de gabinete en Camp David por supuestas escaseces de municiones, Trump salió el jueves a respaldar públicamente a su secretario de Guerra sin reservas.
«Creo que es uno de mis mejores», dijo Trump en una entrevista con NBC News. «Soy muy bueno en esto».
El reporte del Washington Post afirmaba que Trump habría reprendido a Hegseth porque las carencias de armamento amenazaban con limitar las opciones militares de Estados Unidos en el conflicto con Irán, ya en su sexto mes, y que el secretario habría culpado a su adjunto por la mala comunicación. La respuesta oficial fue contundente: la secretaria de prensa Karoline Leavitt calificó el reporte de «B.S.» y el portavoz del Departamento de Guerra, Sean Parnell, lo llamó «ficticio».
El propio Trump tomó Truth Social para contraatacar. «Estados Unidos tiene cantidades masivas de municiones», escribió, añadiendo que «grandes cantidades se están fabricando y enviando al país según se necesita». También afirmó que «las empresas de defensa están construyendo el mayor número de plantas y fábricas en la historia de nuestro país».
Sobre los filtradores, el presidente no fue ambiguo: «Los 'filtradores' de estas declaraciones de traición están siendo cazados. Se buscarán largas condenas de cárcel».
En otro mensaje en Truth Social, Trump fue explícito: «Estoy extremadamente satisfecho con el trabajo que Pete Hegseth está haciendo». El presidente también mencionó, entre los logros del secretario, la eliminación de los programas DEI en el ejército y el aumento del reclutamiento a «niveles históricos».
Cuando NBC News le preguntó directamente si consideraría reemplazar a Hegseth con el gobernador saliente de Florida, Ron DeSantis, Trump fue claro: «Me gusta Ron, pero Pete está haciendo un gran trabajo». Sí abrió la puerta a DeSantis para otro cargo: «Podría ver a Ron para algo, pero no en el lugar de Pete».
DeSantis, quien compitió contra Trump en las primarias republicanas de 2024, ha sido mencionado en los últimos meses como posible fiscal general o secretario de Guerra. Su mandato como gobernador concluye en enero.
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Que no te lo cuenten. El patrón es conocido: una filtración anónima al Washington Post, un ciclo de noticias de «caos en el gabinete» y la expectativa de que el presidente ceda ante la presión mediática. No cedió. Trump no solo confirmó a Hegseth sino que amenazó con consecuencias penales para quienes filtran información sensible sobre capacidad militar en tiempo de guerra, algo que cualquier gobierno serio debería hacer.
El relato se cayó solo. Y la pregunta que el progresismo institucional prefiere no responder es esta: si la prioridad fuera la seguridad nacional y no el ciclo de noticias, ¿quién está haciendo más daño, el secretario de Guerra o los filtradores?



