Donald Trump publicó en Truth Social que está «100% en desacuerdo» con Jeanine Pirro. Ella es la fiscal federal de Washington. Él mismo la nominó.
Pirro solicitó el viernes retirar los cargos contra David Hearn, exatleta olímpico de 67 años. Hearn había representado a Estados Unidos en canotaje en los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000. Lo acusaban de arrancar el revestimiento del fondo del estanque reflectante junto al Monumento a Lincoln. Arriesgaba hasta diez años de prisión.
La fiscal dice que no fue vandalismo. Dice que fue una instalación mal hecha. Después de la inculpación recibió documentos del Departamento del Interior. Esos documentos muestran que el revestimiento presentó múltiples problemas desde su instalación. La obra acumuló retrasos por el clima, dificultades técnicas repetidas y presión para terminar antes del 4 de julio, el 250º aniversario de Estados Unidos.
Hearn declaró al diario The Washington Post que solo metió la mano en el agua. Sacó un trozo del revestimiento que flotaba. Cuando se disponía a irse, lo arrestaron.
Trump no cede. Escribió que pudo haber «algunas dificultades con el contratista», pero que el mayor daño lo causaron «VÁNDALOS». Con esa frase reconoció, al menos de forma implícita, que sí hubo problemas en la renovación.
El dato que no desaparece: según la prensa estadounidense, el proyecto costó unos 14 millones de dólares. Fue adjudicado sin licitación a una empresa que ya había trabajado en uno de los campos de golf de Trump.
Aquí el principio es simple. El dinero de los contribuyentes financió una obra urgente, sin competencia abierta, con presión política para cumplir una fecha simbólica. El revestimiento falló. Un ciudadano casi enfrenta diez años de cárcel por tocar lo que ya estaba roto. Y cuando la fiscal —la propia nominada del presidente— concluye que la culpa fue del aparato estatal y no del acusado, el presidente la contradice en redes.
La burocracia construyó mal. La burocracia procesó al ciudadano. Y ahora la burocracia se pelea consigo misma en público. Que no te lo cuenten.



