CNN, MSNBC y Politico solicitaron el jueves a un juez federal de Washington que prorrogue indefinidamente su acceso a la Casa Blanca.
Los periodistas de esos tres medios fueron readmitidos el 24 de septiembre por decisión del juez Timothy Kelly, seis días después de que Donald Trump revocara sus acreditaciones sin previo aviso.
Pero el acceso sigue recortado. Se les niega entrada a ciertos eventos en la Casa Blanca y también a viajes, incluido el Air Force One.
Tras una audiencia de aproximadamente una hora, Kelly prorrogó hasta el martes su decisión inicial, que expiraba el jueves. Esa decisión había devuelto las credenciales de acceso a CNN, MSNBC y Politico.
Ahora el juez debe resolver si esa devolución queda en pie de forma indefinida.
Theodore Boutrous, abogado de los tres medios, dijo que «el interés público pesa considerablemente a favor de mantener el statu quo». Según él, eso permitiría que la población siga informada sobre el presidente y su administración.
Boutrous recordó también la sorpresa que generó el anuncio de Trump el 18 de septiembre. El presidente bloqueó «con efecto inmediato» el acceso a esos medios y los acusó de difundir «información falsa».
Michael Velchik, representante del gobierno, reiteró el jueves argumentos sobre la «seguridad nacional» y la violación de las «normas periodísticas» para justificar la medida.
El juez respondió con escepticismo. Preguntó si presentar a la administración bajo una luz negativa constituye una violación de las normas periodísticas.
En cartas enviadas a los tres medios, la oficina de prensa de la Casa Blanca les reprochó informaciones de los últimos meses sobre la escasez de municiones de las fuerzas armadas estadounidenses a raíz de la guerra contra Irán. A mediados de septiembre, el Pentágono terminó reconociendo esa situación.
Aquí el fondo no es técnico. Es político. Y también es de poder.
Si la Casa Blanca puede cerrar la puerta a medios incómodos por publicar lo que no le gusta, la prensa deja de ser contrapeso y pasa a depender del humor del presidente. Otra vez la doble vara: se invoca «seguridad nacional» cuando el problema real es el control del relato.
Que no te lo cuenten. Cuando el acceso a la Casa Blanca se usa como castigo, el perjudicado no es solo un medio. Es el público que pierde información y gana propaganda.


