El presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, lanzó una apuesta clara. Dijo que los 30 proyectos de seguridad del gobierno de José Antonio Kast estarán aprobados antes de Navidad. Lo afirmó este domingo en Estado Nacional de TVN.
Ramírez no negó los problemas. Reconoció que dentro del Ejecutivo «ha habido ruido». Habló de ministros que se disputan por la prensa. Pero insistió: eso no ha frenado la agenda legislativa.
«La agenda de seguridad ha ido avanzando», sostuvo. «No tengo ninguna duda de que antes de Navidad estos 30 proyectos van a estar todos aprobados», remató.
El diputado defendió también el trabajo del gobierno en educación, reconstrucción y medioambiente. Lo calificó de «muy productivo» y «muy exitoso» en el Congreso. Admitió, eso sí, que las peleas internas tienen un costo comunicacional.
«Cuando termine este gobierno nadie se va a acordar del ruido», afirmó. «Pero cuando miren la listita de las cosas que el gobierno sacó adelante (...) va a terminar siendo un gobierno exitoso», agregó.
Ramírez dijo sentirse cómodo marcando diferencias con La Moneda. Recordó que cuestionó la reforma constitucional del Ejecutivo. Y aseguró que eso no dañó su relación con el gobierno.
En el mismo panel estuvo Álvaro Ortiz, presidente de la DC. Su lectura fue distinta. Habló de un gobierno «muy complicado» y de «dos almas» dentro del Ejecutivo. Criticó el retiro de la suma urgencia a la reforma de seguridad. Lo atribuyó a la falta de votos en el Senado.
Pese a las críticas, Ortiz confirmó que la bancada DC respaldará varios proyectos de la agenda de seguridad.
Ramírez también habló del conflicto con Argentina por el Estrecho de Magallanes. Reconoció que generó «mucho ruido» en las últimas semanas. Pero defendió la respuesta del gobierno. Destacó el documento firmado por el presidente argentino, Javier Milei, que reconoce la soberanía chilena sobre la totalidad del estrecho.
«El presidente Kast logró que el presidente Milei ponga su firma en una hojita que dice: la totalidad del Estrecho de Magallanes es de soberanía chilena», afirmó. «No hay ningún estándar más alto que ese», remató.
El ruido de La Moneda existe. Nadie lo esconde, ni siquiera el propio oficialismo. Pero el relato de la parálisis se cae solo cuando hasta la oposición democristiana admite que va a votar a favor de la agenda de seguridad.
Treinta proyectos aprobados antes de Navidad no es un eslogan de campaña. Es la diferencia entre un gobierno que gestiona y una casta política que solo administra el conflicto para la prensa. Kast prometió orden. Por ahora, los números en el Congreso le están dando la razón.



