La economía estadounidense ya es difícil de digerir. Una mosca, más todavía.
El economista Justin Wolfers, profesor de la Universidad de Michigan, protagonizó uno de los momentos más insólitos de la televisión en vivo cuando se tragó accidentalmente una mosca durante una entrevista en CNN con el presentador Omar Jimenez.
El segmento trataba dos asuntos de peso: la confirmación de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal y el informe de empleo publicado el viernes, que mostró una pérdida neta de 23.000 puestos de trabajo el mes pasado —muy por debajo de los 80.000 empleos de ganancia que los economistas habían pronosticado.
Wolfers acababa de describir el mercado laboral estadounidense como «remarkably resilient» cuando estalló en un ataque de tos. Jimenez intentó sostener la conversación mientras su invitado se cubría la boca. Cuando finalmente le lanzó una pregunta de seguimiento, el economista no tuvo más remedio que confesar: «Mate, I just swallowed a fly on live television».
Lejos de hundirse, Wolfers —australiano, según él mismo aclaró con humor— convirtió el episodio en una metáfora sobre la Fed: «The biggest thing going on at the Fed is Kevin Warsh feels like I do right now», dijo. Según Wolfers, Warsh «doesn't feel like talking about what's going on», lo que hace a ambos «a little harder to understand, and a little harder to interpret».
El economista remató con una referencia a la canción infantil There Was an Old Lady Who Swallowed a Fly: «I might swallow a horse; that will get the fly».
Tras el programa, Wolfers publicó en X: «A fly just zipped into my mouth while gabbing on CNN. Next question was about the Fed, so I did what Kevin Warsh won't—I swallowed hard and kept talking. I figure folks deserve some clarity about the economy». Añadió en posdata: «The fly is dead. And I'm no longer a vegetarian».
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El incidente es anecdótico, pero la mosca aterrizó en el peor momento posible: cuando los datos del mercado laboral acaban de contradecir el optimismo oficial. Que un economista se vea obligado a «swallow hard and keep talking» mientras la Fed guarda silencio ante un informe que perdió 23.000 empleos frente a una previsión de +80.000 dice bastante sobre quién está siendo transparente y quién no.
Que no te lo cuenten.



