El caso conmociona a Estados Unidos desde hace meses. Lindsay Clancy está acusada de asfixiar a sus tres hijos con bandas elásticas en su casa de Duxbury. Fue el 24 de enero de 2023. Después se arrojó por una ventana del segundo piso.
La defensa sostiene una tesis clara. El abogado Kevin Reddington asegura que Clancy sufría psicosis posparto. Dice que estaba bajo el efecto de múltiples medicamentos prescritos. Afirma que ella escuchaba una voz masculina ordenándole matar a los niños y quitarse la vida.
La fiscalía cuenta otra historia. Sostiene que Clancy planificó todo con frialdad. Según los fiscales, envió a su entonces esposo a comprar medicamentos a una farmacia CVS. También lo mandó a buscar comida a un restaurante. Todo para tener tiempo de cometer el crimen sin interrupciones.
El jurado, integrado por nueve mujeres y tres hombres, lleva cuatro notas enviadas al juez desde que comenzaron las deliberaciones el jueves pasado. La primera pedía ver el cuchillo con el que Clancy se autolesionó. Las dos siguientes anunciaron un empate: no lograban veredicto unánime.
La cuarta nota destapó el nudo del caso. Según Reddington, la vocera del jurado denunció que un solo integrante «se niega a seguir la ley» sobre las instrucciones de duda razonable. El juez William Sullivan interrogó a cada jurado por separado. La defensa pidió expulsar a ese jurado disidente. Sullivan rechazó la moción.
El viernes, Reddington insistió. Pidió interrogar al jurado individualmente y lo acusó de haber mentido el día anterior. Reveló además que se trata de un hombre. El juez, visiblemente frustrado según se describe en la audiencia, volvió a negarse.
El desenlace ahora puede tomar varios caminos. Homicidio en primer grado implica cadena perpetua sin libertad condicional. En segundo grado, la pena sería perpetua pero con posibilidad de libertad condicional. Un cargo menor podría significar hasta 20 años de prisión por cada víctima. Si prospera la vía de la enfermedad mental, Clancy quedaría internada hasta que los médicos determinen que ya no representa un peligro. El propio juez admitió que podría salir libre algún día, sin precisar cuándo. Y si el jurado no logra veredicto, habrá un juicio nulo. El abogado de Clancy ya anticipó que espera una segunda instancia si eso ocurre.
Un solo jurado sostiene en vilo a todo un sistema judicial. La ley exige unanimidad para no condenar a nadie por capricho de mayoría, y eso es una garantía real, no un capricho burocrático. Pero el caso también expone lo incómodo del expediente psiquiátrico como salida: tres vidas apagadas y la posibilidad, según el propio juez, de que la responsable algún día camine libre. Que no te lo cuenten como si fuera un detalle menor.



