Dan Markel salió del gimnasio y regresó a casa creyendo que lo esperaba un día normal. En cambio, su asesino ya aguardaba en la entrada.
Al llegar a su casa, el profesor de derecho de Florida State hablaba por teléfono con el profesor de música Stewart Schlazer sobre las opciones escolares para sus hijos. Entonces alcanzó a decir: «Can you please hold on a second? There’s an unfamiliar person in my driveway».
Segundos después, Schlazer escuchó lo que describió como «a loud boom».
Markel fue baleado en la cabeza mientras estaba sentado en su auto, en el garaje de su casa en Tallahassee, Florida, el 18 de julio de 2014. Tenía 41 años y murió al día siguiente.
El caso es ahora tema de una nueva serie documental de crímenes reales de ABC News Studios, «Welcome to the Family: The Murder of Dan Markel», disponible en Hulu. La producción incluye entrevistas con el agente del FBI Pat Sanford y una conversación grabada con Rob Adelson, el hijo mayor de los Adelson, quien testificó contra su madre, Donna Adelson, en su juicio.
La serie sigue en gran medida la investigación de la fiscalía y las pruebas del juicio. También presenta testimonios y grabaciones usadas en el proceso judicial.
Markel se casó con Wendi Adelson en 2006, tras conocerse en línea. Después nacieron sus dos hijos, Benjamin y Lincoln. El divorcio, en 2013, giró en torno a una sola pelea: dónde crecerían los niños. Wendi quiso mudarlos al sur de Florida para estar cerca de su familia; Markel quería que siguieran en Tallahassee, donde los padres compartían la custodia.
Según la producción, Donna quedó furiosa cuando se negó la solicitud de traslado. Los fiscales sostuvieron en el juicio que esa disputa por la custodia fue el catalizador de un plan de homicidio por encargo que tardó años en desenredarse.
También dijeron que Charlie Adelson organizó el asesinato a través de su entonces novia, Katherine Magbanua, quien lo conectó con Sigfredo Garcia y con el amigo de Garcia, Luis Rivera. La fiscalía afirmó que Garcia disparó a Markel mientras Rivera conducía el vehículo de fuga.
A lo largo de la década siguiente, los investigadores usaron registros de teléfonos, video de vigilancia, registros financieros y conversaciones grabadas en secreto para construir el caso. Fletcher dijo que lo que más la sorprendió fue la minuciosidad de la pesquisa: rastrear Prius plateados por Florida y revisar miles de datos telefónicos para hallar vínculos con la familia y la escena del crimen.
En 2023, Charlie fue condenado por homicidio en primer grado, conspiración para cometer homicidio e incitación al homicidio. La fiscalía dijo al jurado que pagó para matar a Markel y usó a Magbanua para contratar a Garcia. Charlie dijo que no tuvo nada que ver con el crimen. Recibió cadena perpetua.
Magbanua y Garcia también fueron condenados por homicidio en primer grado, y Rivera recibió 19 años de prisión tras declararse culpable de homicidio en segundo grado y cooperar con la fiscalía.
En 2025, Donna fue condenada por homicidio en primer grado, conspiración para cometer homicidio e incitación al homicidio. Fue sentenciada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y a 30 años adicionales por las condenas de conspiración e incitación.
Más allá del morbo del caso, el episodio deja una lección incómoda: cuando una familia cree que puede moverse por encima de la ley, el costo termina cayendo sobre todos los demás. La burocracia judicial tardó años en cerrar el círculo, pero lo hizo con evidencia, registros y vigilancia, no con relatos.
Otra vez la doble vara: mientras algunos se comportan como si las reglas no aplicaran, el sistema exige paciencia infinita al ciudadano común. Que no te lo cuenten. Aquí no hubo privilegios eternos, sino una caída lenta y documentada de quienes pensaron que estaban por encima del Estado de derecho.



