Brooke LeBlanc, ejecutiva de la empresa tecnológica Corgi, recibió una ola de críticas después de publicar en X una larga lista de cualidades «no negociables» para una pareja.
En su mensaje, LeBlanc escribió: «Who wants to cofound the rest of my life with me?» y luego describió al hombre que busca. Entre sus requisitos mencionó que debe ser «healthy masculine», «post economic (still hardworking)» y estar «on the healing path». También señaló que prefiere de forma marcada a un hombre que «works in tech».
La publicación desató burlas inmediatas. Un usuario escribió: «I can’t imagine anything worse than being single and dating in SF», mientras otro ironizó: «Lol. I thought this was AI slop. Sad to find out it’s real». Un tercero le respondió: «Good luck. Leave your checklist at home and just fall in love with someone. You’re scoring them before you know them. No one wins with this approach. SMH».
LeBlanc contestó a las críticas con otra frase: «God forbid a woman asks for what she wants». Además, dijo que su lista surgió de «years of dating experience». La ejecutiva, de 29 años, también escribió: «Getting bullied on the Internet today, so I can be a financially free hot mom in the future».
Más allá del chisme de red social, el episodio revela una cultura donde todo termina convertido en marca personal, incluso la búsqueda de pareja. En lugar de discreción o sentido común, aparece el catálogo de requisitos, la pose y el cálculo. Que no te lo cuenten.
Y hay algo más: cuando una élite que vive de vender innovación no puede ni hablar de vínculos humanos sin empaquetarlos en lenguaje corporativo, el problema no es solo de gusto. Es una señal de una burbuja cultural que confunde autenticidad con performance. Otra vez la doble vara.



