Las escuelas de Estados Unidos están entrando en una nueva fase de adopción de inteligencia artificial. En los próximos años, la IA se usará para ayudar a los alumnos a investigar y a los maestros a preparar clases.
Pero la disputa de fondo no es tecnológica. Es política. El nuevo campo de batalla será si esas herramientas deben incorporar prioridades DEI desde el arranque.
Un informe de Defending Education señala que el Massachusetts Institute of Technology, Columbia University y la University of California, Berkeley ya participan en ese esfuerzo.
MIT tiene una iniciativa llamada «Responsible AI for Social Empowerment and Education» (RAISE), cuyo objetivo es «reconsiderar e inventar un futuro más positivo e inclusivo de la educación y el aprendizaje en la era de la IA». La universidad también dice que promueve una «educación equitativa en IA».
RAISE ofrece además «planes de estudio gratuitos, basados en investigación, diseñados para ayudar a los estudiantes de K-12 a entender, cuestionar y crear con inteligencia artificial». Dentro de ese contenido se enseña sobre el llamado «sesgo algorítmico».
Columbia, por su parte, tiene un «Social Intervention Group» que impulsa una iniciativa para avanzar en «investigación, educación y capacitación en la intersección de la inteligencia artificial y el bien social». La universidad dice que su visión es crear un «mundo donde la IA se use de manera responsable, ética e inclusiva» para abordar problemas «complejos» de salud, medio ambiente y sociedad.
Berkeley opera un programa llamado «UC Berkeley AI Research Lab» (BAIR). La universidad afirma que este laboratorio realiza investigación de vanguardia y apoya una comunidad inclusiva de investigadores. Entre sus temas figuran «equidad» e «impactos ambientales».
Uno de los proyectos de BAIR se titula «Linguistic Bias in Generative AI». En ese trabajo, BAIR acusa a ChatGPT de discriminar por raza y etnia por usar el «inglés americano estándar».
Si universidades que reciben dinero de los contribuyentes usan ese dinero para instalar la idea de que el inglés estándar es racista, el problema ya no es académico. Es una señal de que la burocracia universitaria sigue empujando adoctrinamiento con apariencia técnica.
El relato de que las universidades retrocedieron en DEI no convence aquí. Según el material citado por Defending Education, estas instituciones no abandonaron esa agenda: solo la movieron a otro frente. Y ahora ese frente es la IA.
Eso importa porque lo que está en juego no es un seminario más. Es quién define las reglas culturales y educativas de la próxima generación de herramientas. Si la inteligencia artificial va a entrar en las aulas, debería servir a los estudiantes, no convertirse en otro vehículo de propaganda institucional.
Otra vez la doble vara. Se recortan oficinas DEI en el papel, pero se mantienen vivas en los proyectos que más pueden influir en el futuro educativo y tecnológico. Que no te lo cuenten.



