Álvaro Uribe no sabe si irá a Cali el 7 de agosto. El expresidente recibió invitación directa del presidente electo Abelardo de la Espriella. La aceptó con gratitud. Pero no la confirmó.
En declaraciones a Caracol Radio, Uribe fue claro en una cosa: su indecisión no es política. «No tengo ninguna prevención», repitió. Lo que pesa, dijo, es otra cosa. «Todo este tema judicial pesa mucho en mi alma», afirmó ante el periodista.
Su expediente está en casación ante la Corte. Eso, según explicó, marca su evaluación personal sobre el viaje. No el vínculo con el gobierno entrante. No la relación con De la Espriella. Solo su situación personal.
Cuando los periodistas presionaron por una respuesta concreta, Uribe frenó: «No saquen conclusiones». Luego pidió al periodista que ayudara a explicar la distinción. «Le tengo que pedir ayuda», dijo.
En paralelo, Uribe habló del Centro Democrático. El partido de De la Espriella, Salvación Nacional, ya obtuvo personería jurídica. La derecha colombiana se reorganiza. Ante la posibilidad de que militantes migren, Uribe respondió sin dramatismo: «Nos toca trabajar mucho. Vamos a ver si este viejito todavía es capaz».
Reiteró los pilares del partido: seguridad democrática, emprendimiento, mediana y pequeña empresa. Rechazó los autoritarismos latinoamericanos como referencia. «Se necesita la seguridad, pero democrática, no para oprimir», subrayó.
Mientras tanto, De la Espriella avanza con una posesión austera. El presidente electo confirmó que el costo será «la mitad que la realizada cuatro años atrás». Eligió Cali para descentralizar el acto y generar impacto económico regional. «Esta es una posesión sencilla, pero llena de patriotismo», dijo.
Que no te lo cuenten. La imagen de un presidente electo que ordena gastar menos antes de asumir contrasta con la costumbre instalada en la región. De la Espriella ya impartió directrices de austeridad sin tener aún las llaves del poder formal. Eso no es gesto. Es señal de administración.
Uribe, por su parte, carga con un proceso judicial que él mismo califica como peso del alma. Su partido será de gobierno. Su presencia en Cali sigue abierta. El relato de una ruptura entre ambos, por ahora, no tiene respaldo en los hechos.



