Uruguay quedó bajo la lupa por un posible avance de organizaciones criminales europeas, entre ellas la mafia albanesa, luego de una alerta discutida por la DEA en una reunión con autoridades policiales de la región en Buenos Aires.
Por ahora, no se conocen actividades de ese grupo en territorio uruguayo, pero la Policía está en alerta y hace seguimiento de ingresos de ciudadanos de los Balcanes considerados de riesgo. Según la información citada por Telemundo, el monitoreo existe sin que se haya probado presencia permanente de estas organizaciones en el país.
El antecedente más sensible vuelve a un operativo de 2023 en Uruguay, cuando fueron detenidos dos montenegrinos vinculados con una incautación de 500 kilos de cocaína que ingresó desde Argentina y que iba a ser enviada a Europa. Esos dos hombres estuvieron dos años presos por ser cómplices del narcotráfico y en 2025 fueron extraditados a su país.
La droga tenía estampadas imágenes de Pluto y Mickey Mouse. Además, en agosto de 2025 la Policía de Montenegro llegó a Uruguay para buscar a Ardijan Ajdrapasic, de 27 años, requerido por la Justicia de su país por otros delitos, según La Diaria.
El ministro del Interior, Carlos Negro, dijo que son pocos los ciudadanos de esas nacionalidades que llegan al país. «Tenemos registros que indican el ingreso de ciudadanos de esa región de Europa. También tenemos registros sobre el egreso de esas personas», afirmó en rueda de prensa.
Negro reconoció que los ingresos superan a los egresos, pero «no en una proporción muy elevada». Luego precisó: «Estamos hablando de 745 movimientos de ingresos y unos 730 de egresos». También agregó: «Estamos hablando de una diferencia mínima de gente que se ha quedado en el país. Muchos de ellos, aparte, con visa».
La discusión política se encendió cuando el senador opositor Sebastián Da Silva alertó sobre el número de ingresos de ciudadanos albaneses y pidió más control. Dijo que Uruguay requiere visa para albaneses, pero no para montenegrinos, y planteó que una visa permitiría una «red previa» de control.
Da Silva insistió en su preocupación por los albaneses, los montenegrinos y algunos serbios. Para la derecha uruguaya, el punto no es sólo policial: es de soberanía y de orden. Si un país ya conoce el riesgo, la burocracia no puede fingir sorpresa. El control migratorio existe para prevenir, no para lamentar después.
Otra vez la doble vara: cuando el Estado es lento, el costo lo paga el contribuyente y la seguridad queda expuesta. Que no te lo cuenten.



