JD Vance volvió al podio de la Casa Blanca. Era su primera rueda de prensa oficial desde el 23 de julio. Fue también la primera tras la salida de la exsecretaria Karoline Leavitt.
El vicepresidente no se guardó nada. Dio su mensaje de campaña sin rodeos. «¿Quieres vivir en un país con seguridad, orden y prosperidad?», preguntó. Si la respuesta es sí, dijo, hay que votar republicano «en cada tema».
Vance lidera el grupo de trabajo contra el fraude en beneficios federales. Ahí puso el foco. Acusó a los demócratas de tomar «el lado de los defraudadores, de los criminales y de los grupos de interés de extrema izquierda». Según él, los esfuerzos republicanos en Medicaid y cupones de alimentos buscan que el dinero llegue a quien lo necesita. Y proteger al contribuyente que paga la cuenta.
También habló de energía y crimen. Acusó a los demócratas de frenar la producción energética estadounidense. Y de resistirse a encarcelar a delincuentes violentos. Citó una baja en el crimen violento durante los primeros 18 meses de la administración. La llamó «la política anticrimen más exitosa» en la historia del país.
La pelea de Michigan también entró en escena. Vance mencionó la contienda por el Senado entre el republicano Mike Rogers y el demócrata Abdul El-Sayed. Días antes lo había llamado «muy, muy malvado» y lo acusó de promover divisiones raciales y religiosas. El-Sayed ha enfrentado críticas por comentarios pasados sobre violencia contra judíos. Vance sostuvo que el candidato demócrata respalda políticas que enviaron empleos manufactureros al exterior.
Hubo otro gesto que no pasó desapercibido. La primera pregunta de la sesión fue para Breitbart News. Vance defendió el acceso de medios no tradicionales a la sala de prensa, una política heredada de Leavitt. «No deberías necesitar una credencial elegante o mucho dinero para contarle una historia al pueblo estadounidense», dijo. Agregó que bloquear voces alternativas «golpea el corazón» del derecho a la información.
Hubo también un momento ligero. El corresponsal Peter Doocy le preguntó por su pérdida de peso. Vance bromeó y atribuyó el cambio a un consejo del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.: menos azúcar, más proteína y chucrut.
Que no te lo cuenten como casualidad. Mientras la prensa legacy sigue obsesionada con preguntas de vestidor, la Casa Blanca abrió el micrófono a quienes cuentan otra historia. Y el mensaje de fondo es claro: fraude, energía y crimen serán el eje republicano rumbo a noviembre. El relato demócrata de austeridad selectiva, otra vez, se cae solo frente al dinero del contribuyente.



