Wanda Nara volvió a quedar en el centro de la conversación en una emisión de MasterChef Celebrity, esta vez por un cruce distendido con Grego Rossello frente a Elizabeth «La Negra» Vernaci y Luciana Geuna.
Todo empezó con elogios al look de la conductora. Vernaci le dijo: «Qué linda que estás, Wandis», y se sorprendió con sus zapatos. Geuna agregó que el modelo era «hiper Susana». Nara contó que se trataba de un diseño de Saint Laurent valuado en 1.600 dólares y dijo que los había pagado con dinero propio: «Me duele mucho más cuando te los pagás. El taco me duele más», bromeó.
La charla viró enseguida hacia Rossello. Vernaci le preguntó a Nara qué opinaba de él como candidato y la respuesta fue tajante: «Yo a Grego lo veo muy cag... en las patas». Luciana coincidió con esa impresión. Después, Vernaci planteó que no podían dejar que el humorista se fuera porque lo querían «como pareja» para la conductora. Nara respondió con otra frase filosa: «Yo ya mantengo a cinco chicos para mantener otro hombre».
Cuando Vernaci le repreguntó si nunca había mantenido económicamente a una pareja, Nara contestó: «No». Y añadió: «Jamás». La conductora completó la idea con otra sentencia sobre Rossello: «Pero a él me tocaría mantenerlo. Si no llega a fin de mes dice, Negra».
En ese momento, Vernaci salió en defensa del humorista y dijo: «No, pero si compró ahora un restaurante». Nara se sorprendió y preguntó si era cierto. La radialista lo confirmó: «Claro, mi amor». Entonces Wanda cerró con una definición que marcó el tono del cruce: «Ah, qué zorro. Esconde todo».
El intercambio se suma a otros capítulos de coqueteo al aire entre ambos en las últimas semanas del programa. Según la propia dinámica que se vio en pantalla, Rossello le había dicho en otra emisión: «Estoy trabajando todos los días para poder viajar con vos en la categoría que te merecés, Wanda».
La escena deja una postal bastante clara: en medio del show y la complicidad televisiva, Nara no soltó el control de la conversación ni por un segundo. Otra vez la doble vara sentimental quedó expuesta en vivo: entre el guiño romántico y la cuenta por pagar, la conductora dejó claro quién no piensa financiar aventuras ajenas.
Y hay un detalle que vale más que toda la comedia: en una época de relatos livianos y poses sofisticadas, la frase que ordenó la noche fue la más simple. Si hay que mantener a alguien, la respuesta ya quedó servida. Que no te lo cuenten.
