El Departamento de Estado volvió a negar la visa a Mahmoud Abbas para entrar a Estados Unidos y asistir a la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Es el segundo año consecutivo que queda fuera.
La medida también amplía las sanciones de visado contra funcionarios de la Autoridad Palestina y miembros de la Organización para la Liberación de Palestina. Según el Departamento de Estado, ambos organismos «una vez más» no cumplieron compromisos asumidos con Washington bajo la Palestinian Liberation Organization Commitments Compliance Act of 1989 y la Middle East Peace Commitments Act of 2002.
El comunicado oficial cita varios motivos. Entre ellos, los intentos de llevar el conflicto israelí-palestino a organismos internacionales, incluido el Tribunal Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia. También menciona los intentos de obtener un reconocimiento unilateral de un Estado palestino, los pagos continuados a terroristas y la glorificación del terrorismo en declaraciones públicas y libros de texto escolares.
El Departamento de Estado dijo que, «como consecuencia» del fracaso para reformarse y de actividades que, según Washington, socavan las perspectivas de paz, Estados Unidos extenderá sanciones que impiden visas a miembros de la OLP y a funcionarios de la Autoridad Palestina. También sostuvo que está en su interés nacional «imponer consecuencias» y exigir cuentas por glorificar el terrorismo.
La misión palestina ante la ONU presentó una resolución para que Abbas pueda dirigirse a la Asamblea General de forma virtual, como hizo el año pasado. La resolución, según Times of Israel, debería llegar a la Asamblea el jueves. Abbas está previsto para hablar el 24 de septiembre, el mismo día que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
El Departamento de Estado mantendrá además una exención permanente para el personal asignado a la misión observadora de la OLP ante la ONU. Eso permitirá que esa oficina siga operando en Nueva York, aunque varios dirigentes queden bloqueados por las restricciones.
La Autoridad Palestina calificó la decisión como «una medida injustificada» que, a su juicio, va contra los esfuerzos para reconstruir la confianza, desarrollar las relaciones entre palestinos y estadounidenses y crear el clima político necesario para aplicar la solución de dos Estados.
Abbas está en el vigésimo segundo año de un mandato presidencial que originalmente era de cuatro. Fue elegido el 9 de enero de 2005. No ha habido elecciones presidenciales desde entonces. En julio, emitió un decreto que fija el 28 de noviembre de 2026 para elecciones legislativas en Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza, y una elección presidencial para el primer trimestre de 2027.
Otra vez la doble vara. Washington castiga a una dirigencia palestina que lleva años sin someterse al voto y que, según su propio Departamento de Estado, sigue cruzando líneas básicas frente al terrorismo y al conflicto. Que no te lo cuenten: aquí no hay diplomacia de cartón, hay consecuencias.
Y el mensaje es claro. Si la Autoridad Palestina quiere trato de Estado, primero debería comportarse como una autoridad seria. Sin reformas, sin elecciones y con pagos que premian criminales, la burocracia internacional termina subsidiando el mismo estancamiento que dice querer resolver.



