La gobernadora de Míchigan, Gretchen Whitmer, anunció el viernes su respaldo a la representante Haley Stevens en la primaria demócrata al Senado. Lo hizo un día antes del inicio del voto anticipado presencial para la contienda del 4 de agosto.
«Haley hará lo que sea necesario para sacar las cosas adelante para la gente de Míchigan», dijo Whitmer en un video publicado por Stevens en X.
El problema: el propio sondeo WDIV/Detroit News lo deja en negro sobre blanco. El 63,2% de los demócratas de Míchigan dice que el endorsement de Whitmer no tendrá «ningún impacto» en su voto. Solo el 34,4% afirma que sería más probable que votara por la candidata elegida por la gobernadora.
Stevens lleva una ventaja de cuatro puntos sobre su rival Abdul El-Sayed, según el promedio de encuestas de RealClearPolitics. Tras el anuncio de Whitmer, sus probabilidades en el mercado de predicción Polymarket subieron del 21% al 36%.
El-Sayed no llega solo. Cuenta con el respaldo del senador socialista Bernie Sanders, la senadora Elizabeth Warren y las representantes del «Squad» Alexandria Ocasio-Cortez e Ilhan Omar. En 2018 perdió la primaria a la gobernación frente a la propia Whitmer por casi 22 puntos porcentuales.
Desde el Partido Republicano de Míchigan, el asesor de comunicaciones Greg Manz interpretó la movida de Whitmer como señal de pánico. «Los demócratas del establishment están más allá del pánico ante la posibilidad de que El-Sayed gane», dijo. Manz también argumentó que Stevens apoya «los mismos mandatos de vehículos eléctricos que destruyen empleos, subidas de impuestos a las familias trabajadoras y políticas que debilitan las fuerzas del orden».
Si Stevens supera la primaria, se enfrentará en noviembre al ex representante republicano Mike Rogers.
Aquí el relato se cae solo. La cúpula demócrata cierra filas en tiempo de descuento. No lo hace por convicción: lo hace porque teme que el ala Sanders-AOC tome el control de una candidatura clave. Que el 63% de su propia base ignore el gesto dice todo sobre la autoridad real de Whitmer fuera de los comunicados de prensa.
Dos candidatos distintos, un mismo menú: más regulación, más gasto, más aparato estatal. El votante de Míchigan que paga la factura de ese modelo no tiene representación en esta primaria. La tendrá, quizás, en noviembre.



