Donald Trump volvió a presumir su popularidad. Esta vez lo hizo con datos, no solo con bravuconería.
En Truth Social, el presidente citó una encuesta de CNN y SSRS. Según esa consulta, es «seis veces más popular» que Abraham Lincoln o George Washington.
El sondeo se hizo en mayo. Participaron más de 1.200 adultos que se identificaron como republicanos.
Los números no dejan dudas dentro de esa base. El 53% eligió a Trump como el presidente más admirado. Ronald Reagan quedó segundo, con 18%. Lincoln logró 8%. Washington, apenas 5%.
Trump aprovechó el dato para atacar a CNN, su blanco favorito de siempre. Pero hizo una excepción con el analista que presentó los resultados.
«La mejor persona en CNN es el encuestador Harry Enten», escribió Trump. Agregó que tiene «credibilidad» y pidió que no lo despidan.
Enten no se quedó corto en la interpretación. «Donald Trump sigue siendo el sol alrededor del cual giran los planetas del Partido Republicano», dijo al presentar los datos. También citó otra encuesta de la Universidad de Elon con resultados similares.
Hay un matiz que el propio reporte reconoce. El sondeo solo consultó a republicanos autoidentificados. Quedaron fuera todos los que no se declaran seguidores del partido.
Eso no cambia el hecho central. Dentro de su propio partido, Trump no tiene rival. Ni Reagan, ni Lincoln, ni Washington se acercan.
Que hasta CNN, la cadena que Trump acusa de fabricar relatos en su contra, tenga que publicar estos números dice algo. El dato incomoda al establishment mediático de siempre. Pero ahí está, negro sobre blanco, con metodología y muestra declaradas.
La verdadera noticia no es la vanidad presidencial. Es que el aparato que lo atacó durante una década termina certificando su dominio sobre las bases republicanas. Eso no se explica con desprecio ni con burla. Se explica con resultados que la propia militancia reconoce, encuesta tras encuesta.


