Desde la Oficina Oval, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a respaldar públicamente al presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. «Apoyé a un caballero, El Tigre. Me gustó su nombre, El Tigre. Supongo que eso quiere decir que es un tipo duro. Pero ahora es el presidente de Colombia (...) Está haciendo un gran trabajo», dijo Trump ante la prensa.
El mandatario estadounidense recordó que De la Espriella no era el favorito: competía contra otros nueve candidatos, entre ellos Iván Cepeda, y llegó a la Casa de Nariño con el respaldo de casi 13 millones de votos en la segunda vuelta del 21 de junio. «No se esperaba que ganara (...) No era el favorito y terminó imponiéndose», insistió Trump.
El presidente norteamericano fue más allá y enmarcó la llegada de De la Espriella al poder dentro de un vuelco regional: «Esa parte de nuestro hemisferio realmente está resultando muy distinta de lo que era. Han pasado de la izquierda a la derecha. Todos se están yendo a la derecha». Incluso con gobiernos de otro signo, como el de Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, Trump dijo tener «una buena relación», y remarcó un cambio de actitud hacia Washington: «Tienen mucho respeto por nuestro país. No respetaban en absoluto a nuestro país hace dos años».
Las palabras de Trump llegan después de que el jefe del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, visitara Bogotá para reunirse con la nueva cúpula militar nombrada por De la Espriella, en el marco del Escudo de las Américas, la coalición regional contra el narcotráfico a la que Trump sumó a Colombia poco después de la investidura del nuevo presidente, el 7 de agosto.
De la Espriella, por su parte, confirmó que habló 10 minutos por teléfono con Trump tras el terremoto de magnitud 7.4 que golpeó el suroccidente colombiano el 10 de agosto y que ya deja más de 300 fallecidos. Según el propio mandatario colombiano, agradeció «profundamente» la ayuda económica y los equipos de rescate estadounidenses, y le pidió a Trump «que considerara la suspensión temporal de los altos aranceles que afectan a los productos colombianos, con el fin de aliviar a nuestros empresarios».
Que el respaldo de Trump llegue acompañado de un pedido concreto —bajar aranceles para salvar empresas golpeadas por la tragedia— no es un detalle menor. Mientras el petrismo insistía en el discurso de la confrontación con Washington, De la Espriella eligió la vía de la cooperación y ya cosecha resultados: cooperación militar, ayuda humanitaria y un presidente estadounidense that describe a Colombia como ejemplo del giro regional a la derecha.
El contraste con «hace dos años», como lo llamó el propio Trump, habla solo. Que no te lo cuenten: el respeto internacional no se exige con retórica antiimperialista, se gana con orden y previsibilidad para invertir.



