Un niño de 2 años murió el martes en Frankfort, Illinois, luego de que la policía fuera llamada a una vivienda tras reportarse a un menor inconsciente. Los oficiales llegaron pasadas las 4 de la tarde, encontraron al niño dentro de la casa y le practicaron RCP antes de trasladarlo a un hospital, donde falleció.
En la misma vivienda, la policía halló a la madre del niño con heridas que las autoridades consideran autoinfligidas. Fue hospitalizada con lesiones que no ponían en riesgo su vida. La investigación preliminar apunta a un «homicidio relacionado con violencia doméstica», según la policía. Una autopsia realizada el miércoles determinó que se trató de un «aparente homicidio», reportó el Chicago Sun-Times.
Las autoridades no han revelado la causa de muerte, no han identificado al niño ni han anunciado cargos contra nadie. El Departamento de Policía de Frankfort y el Will-Grundy Major Crimes Task Force continúan la investigación.
Una vecina, Carolyn Pappas, comparó el caso con el de Lindsay Clancy, aunque la policía no ha identificado a ningún sospechoso ni ha señalado a la madre como responsable. «Esto es simplemente devastador, que esto pueda ser otra situación como la de Lindsay Clancy en nuestro vecindario, en nuestra comunidad. Uno nunca piensa que algo así va a golpear tan cerca de casa», dijo Pappas, según recogió NBC Chicago. «Y creo que más personas están sufriendo de lo que nos damos cuenta, así que necesitamos estar ahí unos para otros.»
Clancy está siendo juzgada por el asesinato de sus tres hijos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Enfrenta la posibilidad de cadena perpetua sin libertad condicional. La exenfermera de partos admitió haber matado a los niños estrangulándolos con bandas de ejercicio dentro de la casa familiar en Duxbury, Massachusetts. Su defensa argumenta que sufría psicosis posparto y que no era penalmente responsable.
El miércoles, el jurado del caso Clancy —compuesto por nueve mujeres y tres hombres— permanecía estancado tras casi 28 horas de deliberación, informó The Daily Wire. Era la segunda vez en dos días que el jurado le comunicaba al juez que no podía alcanzar un veredicto unánime.
Las autoridades de Frankfort han sido deliberadamente escuetas: no hay identidad confirmada, no hay cargos, no hay causa oficial de muerte. Lo único que la policía ofreció públicamente fue una frase de circunstancia sobre «apoyarse unos a otros». Mientras el aparato judicial de Massachusetts tampoco logra cerrar un caso que lleva meses en tribunales, en Illinois otra familia queda envuelta en el mismo silencio institucional que ya conocen demasiado bien los vecinos que hoy temen repetir la historia.


