El incendio Plaskett explotó en Big Sur, California. Pasó de 15,479 acres el lunes por la mañana a 26,734 acres esa misma noche. Solo está contenido en un 1%.
Eso lo convirtió en el fuego más grande de la zona. Superó al incendio Timber, que quemó 25,190 acres y ya está contenido en un 22%, según KSBW.
El Plaskett empezó el miércoles con apenas 50 acres. Ardía cerca de Forest Road 23S10, al este de Los Burros Road. El lunes mostró «crecimiento agresivo continuo», sobre todo hacia el este, dentro de Fort Hunter Liggett.
Aquí está el dato clave: esa zona no había sufrido un incendio mayor en más de 50 años. La vegetación se acumuló sin freno durante décadas. Ahora alimenta un infierno en terreno escarpado.
Las autoridades temen que el fuego siga avanzando hacia el sur. Los equipos usan quemas estratégicas en el norte para frenarlo. Aviones Super Scooper atacan sin descanso el flanco sur, cerca de Los Burros Road.
El aparato de emergencia movilizado es enorme. Casi 1,000 bomberos y personal de apoyo trabajan en el terreno. Se sumaron 41 camiones, 15 camiones de agua, 12 helicópteros, seis bulldozers y 26 cuadrillas manuales.
Según KSBW, citando fuentes locales y bomberos del Servicio Forestal, al menos una estructura fue destruida. El reporte oficial más reciente no actualiza esa cifra.
El fuego obligó a cerrar 56 millas de la Highway 1. El cierre va desde el sur del río Little Sur, en el marcador de milla 56, hasta el límite con el condado de San Luis Obispo. No hay fecha de reapertura.
Hay órdenes de evacuación activas en siete zonas del condado de Monterey. Las advertencias cubren cuatro zonas más en Monterey y tres en San Luis Obispo. Se abrieron refugios en el Carmel Mission Inn y en el Veterans Memorial Building de Cambria.
Este incendio no cayó del cielo. Cincuenta años de maleza acumulada no se queman solos: alguien decidió no tocarlos. Ahora el contribuyente paga la factura de esa inacción, con casi mil bomberos y decenas de máquinas desplegadas en terreno que debió gestionarse antes.
Cuando la próxima sequía llegue y la próxima chispa caiga, el patrón se repetirá. La pregunta que nadie en Sacramento quiere responder es simple: ¿cuántos acres más tienen que arder antes de que alguien gestione el bosque en vez de solo apagar el incendio?


