Alexis Antonio Cedillos-Campos tiene 19 años. Es salvadoreño. Entró ilegal a Estados Unidos.
La fiscalía del condado de Fairfax lo acusa de asesinato en segundo grado. La víctima se llamaba Carmen Lizet Puch. Trabajaban juntos en Bitez, un restaurante halal en Herndon, Virginia.
Según un testigo citado en la denuncia penal, Cedillos-Campos expresó su intención de matarla. El motivo: Puch le había enviado capturas de pantalla a la novia de él, probando la relación entre ambos.
La madrugada del 17 de agosto tomó un cuchillo de cocina, guantes de látex y una botella de agua del restaurante. Se citó con Puch en el estacionamiento de un parque en Great Falls, cerca de la 1:30 a.m. A las 4 a.m. llamó a su compañero de trabajo. Solo dijo «ya lo hice», según la denuncia.
Un corredor encontró el cuerpo de Puch junto a su auto. Estaba apuñalada varias veces. Estaba empapada en gasolina. El jefe de policía de Fairfax, Kevin Davis, dijo que existe video del sospechoso armándose en el restaurante «con la intención de hacer daño y matar a la víctima».
Los investigadores creen que sacó gasolina de una motocicleta. El plan, según la policía, era quemar el cuerpo. No lo logró.
Puch era, según las autoridades, «una madre amorosa» de una niña de tres años.
Cedillos-Campos fue arrestado el 19 de agosto en el condado de Prince George. Intentó huir cuando la policía lo confrontó. Después confesó. Davis calificó su plan como «muy premeditado». Permanece detenido sin fianza. Su próxima audiencia es el 30 de noviembre.
Aquí está el dato que el relato oficial prefiere enterrar. El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que Cedillos-Campos ya había sido detenido por Border Patrol en abril de 2024, cerca de El Paso, Texas. Cruzó ilegal. La Patrulla de Fronteras lo tenía. La administración Biden lo dejó ir.
Desde entonces vivió libre en el país. Trabajó, tuvo pareja, tuvo una amante. Y, según la fiscalía, planificó un asesinato con guantes de látex y gasolina.
Que no te lo cuenten como un caso aislado. Es la consecuencia directa de una frontera que se trató como sugerencia, no como ley. Cada expediente de «captura y liberación» tiene un nombre. Esta vez el nombre es Carmen Lizet Puch, y dejó una niña de tres años sin madre.


