El congresista republicano por Florida, Carlos Giménez, fijó posición sobre la mesa de negociación entre el gobierno de Delcy Rodríguez y la oposición venezolana. Lo hizo a través de su cuenta en X. Sus palabras no dejaron espacio a la ambigüedad.
«Que nadie se engañe sobre con quién estamos tratando en Venezuela», escribió. «Delcy es una dictadora interina y a su lado continúa Diosdado Cabello, prófugo de la justicia estadounidense por narcotráfico», afirmó el legislador.
Giménez trazó también su hoja de ruta para cualquier acuerdo. Exigió «un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, un nuevo Consejo Nacional Electoral, instituciones independientes y elecciones libres, transparentes y verificables». Fue tajante: «Nada menos será aceptable».
El congresista reivindicó además a los líderes que, según él, representan el respaldo popular real. «Millones de venezolanos respaldaron a Edmundo González Urrutia y María Corina Machado», dijo. Sostuvo que ambos «tienen que ser parte fundamental del futuro democrático de Venezuela».
Las declaraciones llegan mientras se aguarda la reanudación de las conversaciones. Estas están impulsadas por Estados Unidos y buscan encaminar una transición política en el país. Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015 y jefa de la delegación opositora, adelantó desde Madrid el calendario. «Vamos a regresar a partir del 15 de septiembre al escenario de la segunda mesa», señaló en una videoconferencia. Su equipo de prensa aclaró que la fecha todavía es tentativa.
Según Figuera, la nueva ronda tocará garantías políticas, derechos civiles y libertad de expresión. El primer ciclo de conversaciones se celebró en Caracas entre el 6 y el 12 de agosto. De allí salieron dos acuerdos concretos: la renovación integral del TSJ y la recuperación de activos venezolanos en el exterior. Estos últimos están destinados a la emergencia por los terremotos del 24 de junio.
Que el propio Giménez tenga que aclarar «con quién estamos tratando» dice mucho del punto de partida. Negociar con un régimen no lo convierte en interlocutor confiable. Lo confirma él mismo al recordar que junto a Delcy Rodríguez sigue Cabello, señalado por la justicia estadounidense.
La oposición legítima llega a la mesa con las manos atadas por el calendario y la buena fe. El chavismo llega con el aparato del Estado y la costumbre de estirar cualquier plazo. Que nadie se engañe: sin nuevo CNE, sin TSJ independiente y sin elecciones verificables, la palabra «transición» seguirá siendo, otra vez, solo relato.



