Un tribunal federal de apelaciones dictó sentencia el viernes. Nevada puede aplicar sus leyes de juego a los contratos deportivos de Kalshi. El Noveno Circuito rechazó también la apelación de Crypto.com.
Kalshi insistía en que sus contratos deportivos eran instrumentos financieros. Argumentaba que estaban regulados por la Ley de Intercambio de Materias Primas, no por leyes estatales de juego. El panel de tres jueces no lo compró.
«Los contratos de eventos deportivos no eran ‘swaps’ porque eran apuestas deportivas», escribió el panel, de forma unánime. El juez Ryan Nelson fue más directo: «La CFTC no es un regulador nacional de apuestas. Nadie sugirió eso hasta más de una década después de aprobada la ley».
La corte no se guardó nada. Señaló que la propia Kalshi se había publicitado como «la primera app de apuestas deportivas legales» en los cincuenta estados. Ese detalle de marketing terminó jugando en su contra.
Aquí está la parte incómoda para la burocracia federal. La CFTC le dijo a CNBC que tiene autoridad exclusiva sobre estos mercados. Incluso ha demandado a estados para impedir que los regulen. Pero el Noveno Circuito no le dio la razón a la agencia federal, sino a Nevada.
El problema es que esta decisión choca de frente con otro fallo del Tercer Circuito. Esa corte había resuelto que Nueva Jersey no podía aplicarle sus leyes de juego a Kalshi. Dos tribunales federales, dos lecturas opuestas de la misma ley. Otra vez la doble vara, pero esta vez entre jueces.
El presidente de la Junta de Control de Juegos de Nevada, Mike Dreitzer, no ocultó su satisfacción: «Esto es apuestas deportivas y necesita ser regulado apropiadamente por el estado». Kalshi respondió por medio de su vocera, Dani Lever, quien sostuvo que la ley federal impide a los estados regular el comercio en un intercambio con licencia federal como el suyo. La empresa promete seguir peleando.
El mercado ya reaccionó. Según CNBC, las acciones de DraftKings y de Flutter Entertainment, dueña de FanDuel, subieron tras conocerse el fallo. Los inversionistas leyeron la señal: menos espacio regulatorio para el mercado de predicciones, más terreno para las casas de apuestas tradicionales.
El profesor de Columbia Law School Joshua Mitts lo resumió bien para CNBC: «Es un clásico choque de circuitos. Esto terminará en la Corte Suprema».
Que no te lo cuenten como una simple pelea de abogados. Es una disputa de fondo sobre quién manda: el estado, la agencia federal o el mercado. Mientras dos cortes federales no se pongan de acuerdo, ninguna empresa sabe bajo qué reglas está operando. Esa incertidumbre, no la apuesta en sí, es el verdadero costo para quien quiere invertir e innovar.


