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La Fundación Clinton pide 'discreción' a su nueva interna. Las redes no perdonaron la palabra.

Bill Clinton tiene un puesto pagado. Hillary Clinton ofrece una pasantía sin sueldo que exige 'alto nivel de discreción'. La ironía histórica hizo el resto.
Imagen ilustrativa
lunes 31 de agosto de 2026

La Fundación Clinton abrió dos vacantes. Una es para la oficina de Bill Clinton. Otra es para la oficina de Hillary Clinton.

El puesto de él se llama «asociado de proyectos especiales». Es pagado. Exige título universitario, apoyo ejecutivo y comunicaciones.

El puesto de ella es una pasantía. No es pagada. Incluye investigación, agenda, memos y apoyo en eventos.

Ambas convocatorias comparten una palabra clave: «discreción». La de Bill Clinton pide «discreción» para manejar la agenda. La de Hillary Clinton exige un «alto nivel de profesionalismo y discreción» en su interna.

Ahí empezó la burla. James Laverty, director de respuesta rápida del senador Ted Cruz, lo resumió así: «Es el mismo trabajo, pero para Bill Clinton no pudieron llamarlo pasantía».

Michael Knowles fue directo. Preguntó si hubo «alguna controversia» entre Bill Clinton y una interna. El comentarista conservador Steve Guest fue más lejos: «Si Bill Clinton te pide un proyecto especial, di que no».

Jonathan Turley citó a un personaje de «Hogan's Heroes» y remató: «Hillary Clinton busca una interna con alto nivel de discreción, sin pago. Los aspirantes deberían googlear esto».

La referencia no es casual. En 1998 estalló públicamente el escándalo entre Bill Clinton y Monica Lewinsky. Ella tenía 22 años y era interna de la Casa Blanca cuando comenzó la relación, en 1995.

La fundación no inventó el escándalo. Solo eligió mal las palabras en una convocatoria de empleo. El resto lo hizo el algoritmo.

Que no te lo cuenten como casualidad. Una familia que construyó una fundación de medio billón en donaciones globales sigue reciclando el mismo vocabulario que la hundió hace 27 años. La diferencia de sueldo entre los dos puestos también dice algo: el patriarca cobra, la heredera política pide voluntarias gratis. Es la misma casa, con las mismas costumbres de siempre.

El relato de la meritocracia progresista se cae solo cada vez que la letra pequeña de sus propias vacantes sale a la luz.

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