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La senadora favorita de Karina Milei: «La justicia social es aberrante y la doctrina kirchnerista va en contra de la Biblia»

Nadia Márquez, abogada, pastora evangélica y senadora por Neuquén, defiende la propiedad privada, apunta al kirchnerismo y ya tiene la mira puesta en la gobernación provincial.
Foto: lanacion.com.ar
domingo 16 de agosto de 2026

Nadia Márquez tiene 43 años, es abogada, pastora evangélica y senadora por Neuquén. Dentro de la bancada libertaria es la preferida de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y de los primos Menem. Para llegar al Senado cortó cuatro años de mandato que tenía en Diputados y, a los dos, jugó en la elección de 2025. Ganó. Ahora quiere ser la primera gobernadora de Neuquén.

En la biblioteca de su despacho del anexo del Senado tiene la imagen de Javier Milei tres veces: en un portarretratos, en un libro biográfico y en un pequeño busto de cerámica. No es decoración casual. «Encontré en el Presidente el que mejor representa los valores que yo traía desde antes de que existiera La Libertad Avanza», explica.

Sus posiciones no admiten medias tintas. «La justicia social es aberrante», afirma. «Es sacarle a unos para repartirles a gusto y piacere a otros.» Sobre el kirchnerismo va más lejos todavía: «La doctrina kirchnerista va en contra de la Biblia». Con orígenes en la corriente opositora al aborto legal, sostiene que esa ley debería derogarse y que el matrimonio se da «entre un hombre y una mujer siempre».

Sobre el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada —que no salió completo del Senado— rechaza hablar de derrota. «Ninguno de nuestros proyectos sale tal cual ingresó. Es parte del diálogo», dice, y traza el paralelo con la Ley Bases. Atribuye el desgaste del proyecto a la mentira opositora: «Dijeron que Milei iba a vender órganos. Nada de eso pasó». Sobre el ministro Sturzenegger, evita la crítica directa y señala que «ha venido infinidad de veces al Senado a explicar los distintos temas».

Tampoco coincide con su jefa de bloque, Bullrich, en que la polémica con Adorni afectó el timing del proyecto. «Para mí todo es por cuestiones políticas. Si no hubiese sido eso, hubiese sido otro tema», razona.

De la vicepresidenta Villarruel dice tener nula relación. «Una sola vez fui a hablar con ella cuando ingresé a la Cámara y no fue la mejor experiencia. Pareció como una especie de maestra ciruela, queriendo dar una lección a alguien que no era su alumno», relata.

El perfil de Márquez es el que el progresismo más teme ver crecer: conservadora en valores, liberal en economía, con base electoral propia y sin deberle el cargo a ninguna estructura tradicional. Que una pastora evangélica sea hoy la senadora más cercana al núcleo duro del poder libertario no es anécdota: es la señal de que el mapa político argentino se reorganiza en torno a ejes que la casta tardó demasiado en tomarse en serio. Neuquén, una provincia históricamente dominada por el MPN, podría ser el próximo laboratorio. Que no te lo cuenten.

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