Toys «R» Us abrirá una nueva tienda en el Northridge Fashion Center, en el Valle de San Fernando. Un cartel frente a una Sephora cerrada anunció la novedad. La apertura está prevista para el otoño de 2026, según el letrero.
Un vocero del centro comercial dio otra versión. Dijo que se trata de un «pop-up» de un año que abrirá el mes próximo. Las fechas no coinciden, pero el hecho es el mismo: la marca vuelve a tener presencia física propia en el mercado californiano.
El mall ya tenía un pequeño local de Toys «R» Us dentro de Macy's. La nueva tienda será independiente. Estará en el nivel 2, cerca de Foot Locker y Sephora.
La nostalgia se desató en redes. «Deberían hacer una sección retro para los que fuimos niños y así revivir los recuerdos», escribió un usuario. Otro fue más escéptico: «Nunca será la Toys R Us real que los viejos recordamos».
La última década fue turbulenta para la cadena. En 2017 se declaró en bancarrota bajo el capítulo 11. Un año después cerró todas sus tiendas en Estados Unidos.
Hubo un intento de resurrección en 2019, con locales en Nueva Jersey y Texas. La pandemia los volvió a cerrar en 2021.
Ese mismo año llegó el punto de inflexión. WHP Global compró la marca. La firma asoció a Toys «R» Us con Macy's para abrir locales dentro de sus tiendas. Hoy está presente en todas las Macy's del país.
Fuera de Macy's, la cadena tiene locales insignia propios. Hay uno en Camarillo Premium Outlets, otro en el Mall of America de Minnesota, y otro en el American Dream Mall de Nueva Jersey.
Aquí no hubo rescate público. No hubo cheque del contribuyente para mantener viva una marca que el mercado ya había castigado con la quiebra. Hubo un comprador privado que apostó su propio capital porque vio demanda real.
Eso es lo que el relato progresista sobre el retail nunca cuenta: cuando una empresa fracasa, el mercado no necesita un subsidio para corregirlo. Necesita que alguien arriesgue su dinero, no el ajeno.
Toys «R» Us no volvió por decreto ni por plan de estímulo. Volvió porque WHP Global calculó que los consumidores todavía quieren esa marca. Si se equivoca, pagará el costo. Así funciona la libre empresa cuando se la deja funcionar.


