Donald Trump amenazó este domingo con denunciar a la periodista de NBC Kristen Welker ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). El motivo: la conductora de Meet the Press calificó como «mixtos» los resultados de los candidatos que el presidente respaldó en las primarias republicanas.
Trump acusó a Welker de difundir una «inexactitud deliberada». Pidió que fuera «reprendida o sancionada». Preguntó, en su red social, cómo alguien que usa «el espectro radioeléctrico público» puede decir algo así. Cerró con una frase que resume su reclamo: «¡La FCC al rescate!».
Welker había destacado la victoria de la republicana Darline Graham en Carolina del Sur. Pero también señaló resultados dispares en otras contiendas. Un análisis de NBC News respalda esa lectura: seis candidatos respaldados por Trump para la Cámara de Representantes y la gobernación perdieron sus primarias a comienzos de agosto. Otros medios describieron el desempeño de igual manera.
Trump lo niega. Cita solo las victorias de Graham y de Mike Mazzei en Oklahoma. «Mi respaldo es, sin duda, el respaldo más contundente en la historia de la política», afirmó. NBC News respaldó públicamente a su presentadora: «Kristen es una de las mejores en el sector y la apoyamos», dijo un vocero de la cadena.
Aquí está el dato que desarma la amenaza: la propia FCC admite en su sitio web que no puede impedir la transmisión de un punto de vista determinado. Sus facultades sobre contenido periodístico son limitadas. Sancionar a Welker por una opinión sería, según ese mismo marco legal, muy difícil de justificar.
El presidente de la FCC, Brendan Carr, designado por Trump, no respondió a las consultas sobre el episodio. No es la primera vez que la comisión actúa cuando Trump critica a un medio. Carr mantiene abierta una investigación sobre Comcast, matriz de NBC, por políticas de diversidad, equidad e inclusión. También investigó estaciones locales de ABC, de Disney, que respondió con una demanda alegando violación a la Primera Enmienda. En marzo, Carr ya había amenazado a cadenas por su cobertura de la guerra con Irán.
Exfuncionarios de la FCC de ambos partidos acusaron a Carr de usar la comisión para presionar a los medios. Trump, en cambio, lo elogió públicamente.
Aquí conviene ser claro, más allá de simpatías políticas. El Estado no debe tener la llave para castigar una opinión periodística, venga de donde venga. Que la propia FCC reconozca sus límites es una garantía, no un detalle técnico. Ese principio protege a cualquier periodista, hoy crítico de Trump, mañana crítico de otro. La libertad de prensa no se defiende solo cuando conviene.


