El Senado aprobó este jueves los pliegos de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi. Minutos más tarde, un juzgado rechazó la cautelar que buscaba impedirlo.
La pidió Germán Castelli, uno de los magistrados que juzga la causa Cuadernos. Quería frenar la votación en el recinto. También quería suspender el concurso que busca cubrir su propia vacante.
El Juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 11, a cargo de Martín Cormick, dijo que no. Cormick no encontró ninguna «circunstancia grave» que justificara la urgencia. Tampoco vio daño irreparable para el demandante.
Ahora solo falta la firma de Javier Milei. Con eso, Yadarola y Bertuzzi podrán jurar en la Sala I de la Cámara Federal porteña. Por ese tribunal pasan todas las causas de corrupción y delitos complejos del país.
El reclamo de Castelli se apoya en el fallo «Bertuzzi» de 2020. La Corte Suprema estableció entonces que los traslados de jueces no equivalen a nombramientos definitivos. Exigen concurso público, selección del Ejecutivo y acuerdo del Senado.
Castelli llegó por traslado al Tribunal Oral Federal N° 7. Según su presentación, el Estado aplicó esa doctrina de forma selectiva. Citó el caso de Carlos «Coco» Mahiques, que recibió un nuevo acuerdo por cinco años sin pasar por concurso. Mahiques llegó a la Casación Federal por traslado en 2018.
Durante ese debate, los senadores oficialistas Juan Carlos Pagotto y Nadia Márquez sostuvieron que la doctrina «Bertuzzi» no aplica retroactivamente a traslados anteriores al fallo. Castelli tomó esas palabras como precedente y las reclamó para su propio caso.
Pidió tres cosas: frenar el Concurso N° 479 de su vacante, bloquear cualquier decreto del Ejecutivo sobre ese cargo, y suspender el Concurso N° 461 que habilitaba la votación de Yadarola y Bertuzzi. Cormick rechazó la urgencia, pero no cerró la puerta. Dio curso al proceso principal como ordinario y pidió informes al Ejecutivo y al Consejo de la Magistratura en cinco días. También exigió a Castelli cumplir con la Acordada 12/16 para que su reclamo se examine como acción colectiva.
El relato de la «doble vara» que denuncia Castelli tiene un problema: la usa para frenar, no para destrabar. Un juez con causa propia pendiente intentó paralizar el nombramiento de otros dos magistrados en el tribunal que revisa la corrupción de la política. La maniobra no prosperó, pero retrasó horas la votación y sumó otro frente judicial a un Senado que ya arrastra suficiente maraña burocrática.
Que no te lo cuenten como un tecnicismo menor: cada cautelar de este tipo es una herramienta para trabar el funcionamiento de la Justicia federal justo cuando debe resolver las causas más sensibles del país. El fallo de Cormick no cierra el debate de fondo sobre la doctrina «Bertuzzi». Pero sí evitó que un reclamo particular secuestrara, aunque sea por unas horas, la integración de un tribunal clave.



