Randy Quaid, quien coprotagonizó junto a Tom Cruise la «Days of Thunder» original de 1990, salió a cuestionar en redes sociales el anuncio de Cruise sobre el reparto de la secuela. Paramount ha programado la película para el 2 de junio de 2028.
«Anne Hathaway es una elección de izquierda, woke, horrible para DAYS OF THUNDER, cuya audiencia de NASCAR es MAGA», escribió Quaid en X. «La chica sexy y mayor para Tom en esta película necesita ser Nicole. Ese sería el casting que vendería la idea», agregó, sin exigirlo como condición sino como sugerencia de producción.
En un mensaje aparte, Quaid fue más directo con Cruise: «No seas cobarde. Necesitas a la chica original. No es personal, es cine». También cuestionó los tiempos de producción: «Es interesante, porque cuando hicimos la primera también había prisa por sacarla; los editores dormían por turnos en la sala de montaje. Esto es raro, como si quisieran que salga y fracase».
Quaid interpretó en la original a Tim Daland, el dueño del equipo que recluta al piloto novato Cole Trickle (Cruise). Kidman dio vida a la Dra. Claire Lewicki, el interés romántico de Cole. En la nueva entrega, Hathaway interpretará a una dueña de equipo e ingeniera. En un clip difundido, Hathaway dice: «Voy a tener este bebé, y luego vamos a hacer esta película».
Cruise y Kidman se casaron en diciembre de 1990 tras conocerse en el rodaje de la original, estuvieron casados una década, adoptaron dos hijos y se divorciaron en 2001.
Cruise ya demostró que sabe reactivar viejas franquicias: «Top Gun: Maverick», estrenada con 36 años de diferencia respecto a la original, recaudó 1.490 millones de dólares en taquilla global, obtuvo seis nominaciones al Oscar —incluida Mejor Película—, ganó la estatuilla a Mejor Sonido y fue nombrada Mejor Película de 2022 por Rotten Tomatoes, con 96% de aprobación crítica y 99% de audiencia.
Representantes de Hathaway y Cruise no respondieron de inmediato a la solicitud de comentarios de Fox News Digital.
La etiqueta que usó Quaid —«woke»— se volvió, otra vez, el termómetro con que una parte del público mide cada decisión de casting en Hollywood, mientras el estudio prefiere no dar explicaciones. Que un protagonista de la cinta original lo diga en público, sin filtro y por su cuenta, no es el guion que la industria suele tolerar: normalmente el relato oficial se cierra en comunicados de prensa, no en desahogos sin editar en redes sociales.
Que Paramount arriesgue 1.490 millones de motivos —los que dejó «Maverick» en caja— para repetir la fórmula con un reparto distinto es una apuesta de negocio como cualquier otra. El público que compre la entrada, no el relato que se imponga en Los Ángeles, dirá al final si la jugada funcionó.



